13 de diciembre de 2025

Economía

Economía. La industria alimenticia se estanca mientras las importaciones ganan terreno y cierran plantas en el país

El sector atraviesa once meses de fuerte tensión, con ocho caídas de producción, el cierre de fábricas relevantes y un boom de compras externas de productos comestibles. La apertura comercial y la merma del consumo reordenan el mapa industrial argentino.

La industria alimenticia local transita un momento de incertidumbre, en un contexto donde su producción cayó en ocho de los últimos once meses y, en las últimas semanas, se registraron cierres de plantas importantes. Este deterioro se da al mismo tiempo que las importaciones avanzan a un ritmo considerable, no solo en bienes que históricamente llegan del exterior, sino también en rubros donde existe una producción local relevante.

La división de Alimentos y Bebidas es la que tiene mayor incidencia sobre el Índice de Producción Industrial (IPI) que mide el INDEC. Aunque se mantiene como uno de los pocos complejos industriales que, en el acumulado de la era Milei, muestra una variación positiva, entre noviembre de 2024 (último pico) y octubre de 2025 acumula una baja del 5,3%.

En general, los factores que más pesan sobre la evolución de este rubro son la dinámica del sector agropecuario, la performance exportadora y el nivel de demanda interna. Sin embargo, las cifras recientes indican que el boom importador también estaría golpeando la actividad local.


Récord histórico de bienes de consumo importados

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) difundió esta semana un informe que muestra que las importaciones de Bienes de Consumo (BC) alcanzaron entre enero y septiembre de este año un récord desde el inicio de la serie, en 2004. Dentro de esa categoría, la mayor parte estuvo explicada por el ingreso de productos alimenticios.

Concretamente, las compras externas en este rubro totalizaron u$s 1.373,7 millones, lo que significó un salto del 49,4% frente al mismo período de 2024. Si la comparación se hace contra 2023, el incremento llega al 77,4%.

Desde el CEPA explicaron a Ámbito que ese número no contempla aquellos bienes listos para el consumo final como comida o bebida que no forman parte de ninguna rama industrial. Es el caso de bananas, café y paltas, tres productos que la Argentina importa de manera habitual pero que se clasifican dentro de la actividad agrícola.

Pese a quedar fuera del capítulo industrial, también ahí se vio un fuerte salto: las importaciones de esos tres productos crecieron 54% interanual en el acumulado de 2025 hasta octubre, respecto del mismo tramo del año previo, según un relevamiento de este medio en base a datos del INDEC. Eso implicó un gasto adicional de divisas de u$s 212,5 millones.

La producción de carnes cayó en los últimos meses, mientras subieron fuerte las importaciones.


Carne, panificados y galletitas: los segmentos más expuestos

Dentro de la industria alimenticia, las producciones más relevantes son panificados y pastas, molienda de soja y cereales, bebidas no alcohólicas, carnes, lácteos y vinos. En varios de estos segmentos ya se observan impactos de la apertura comercial impulsada por el Gobierno.

De acuerdo con los datos del INDEC, las compras externas del capítulo "Carnes y despojos comestibles" se dispararon 430% interanual en lo que va de 2025, pasando de unos u$s 46 millones a alrededor de u$s 246 millones. Sobre este punto, el informe del CEPA destacó que, al menos hasta septiembre, Swift aparecía como la segunda importadora (detrás de Quickfood), "con un crecimiento descomunal que supera el 4.000% respecto de 2023, cuando prácticamente no importaba nada".

También resultó relevante el aumento del 104% en el capítulo de panificados y productos de pastelería, donde las compras pasaron de u$s 55 millones a u$s 112 millones. Para el segmento de panificados, el CEPA subrayó incrementos de tres dígitos en Coto y Fargo, así como el de Carrefour, que en 2023 no registraba importaciones en estos productos.

En la nómina de empresas apareció también Mondelez, compañía que a comienzos de este mes paralizó su producción en General Pacheco, anunciando adelanto de vacaciones, reducción de relevos, readecuación de turnos y menor uso efectivo de capacidad instalada.

A mediados de año, la firma que elabora galletitas, chocolates y golosinas para marcas como Oreo, Shot o Sugus ya había hablado de una "situación crítica" atribuida a la "presión a importaciones más competitivas y a la baja del consumo interno, factores que elevaron sus costos y redujeron la rotación de productos".

En términos generales, el CEPA detectó que 291 empresas de la industria alimenticia que no importaban en 2023, en 2025 sí lo hicieron. Al mismo tiempo, compañías que ya compraban insumos o productos en el exterior diversificaron fuertemente su canasta de importaciones, con los casos de Ferrero, Carrefour y Bonafide como algunos de los más destacados.


¿La apertura comercial está dañando al sector?

Consultado por el diario Ámbito, Gonzalo Semilla, director del Observatorio de Estadísticas Regionales de la Upso y consultor, sostuvo que el rubro "se verá dañado por el aumento de importaciones, siendo el impacto directo inmediato la pérdida de competitividad y participación de mercado, como consecuencia de estructuras de costos superiores".

En esa línea, planteó que "el gran debate que siempre está vigente es: avanzar sobre la apertura indiscriminada; paulatina; dirigida; la protección estratégica o sobreprotección con los efectos oligopólicos no deseados".

Por su parte, el economista del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), Federico Bernini, matizó el diagnóstico y aclaró que los alimentos que están entrando al país "tienen una participación en el consumo total bastante baja". Si bien reconoció que existe presión competitiva, no considera que la apertura comercial tenga un impacto tan negativo sobre la producción como en otros sectores más sensibles, como el de indumentaria.

Para el especialista en comercio exterior, la caída del 5% en la producción se vincula más con la contracción del consumo general que con el aumento de las importaciones.


Un "ganador" del modelo que entra en zona de riesgo

Aun así, el estancamiento de un rubro que parecía uno de los "ganadores" del modelo económico vigente es evidente. Resta por ver cuál será el impacto en empleo y si habrá una baja de precios para el consumidor final en los próximos meses.

En el frente laboral, los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran una leve reducción del empleo entre noviembre del año pasado y septiembre del año en curso dentro de la industria de alimentos.

En materia de inflación, los alimentos vienen mostrando vaivenes, con subas marcadas en algunos productos clave: en noviembre se destacaron las carnes, que volvieron a traccionar al alza el costo de la canasta básica, en un escenario donde la producción local pierde fuerza y el peso de las importaciones no deja de crecer.

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