15 de diciembre de 2025
La caída abarca tanto el empleo asalariado como diversos segmentos del trabajo independiente y se observa una distribución heterogénea por actividades económicas y jurisdicciones provinciales.
De acuerdo con el último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) durante el mes de septiembre se perdieron alrededor de 10.700 puestos de trabajo en el sector privado, lo que refleja una caída acumulada de 49 mil puestos de trabajo desde junio, una cifra que preocupa en un contexto económico marcado por la caída del consumo, la contracción de la industria, y el recalentamiento de la inflación.
El análisis de los datos oficiales revela que el total de trabajadores formales en el país se situó en 12,84 millones en septiembre, con una disminución mensual del 0,1 por ciento, equivalente a 10,7 mil puestos de trabajo menos que en agosto. Esta caída se inscribe en un contexto de debilidad sostenida del mercado laboral formal durante el año 2025, en el cual el empleo privado registrado acumuló una pérdida cercana a 49 mil puestos entre junio y septiembre.
La contracción del empleo en septiembre se manifestó de manera generalizada en el segmento de trabajo asalariado. En este grupo, la baja mensual fue impulsada principalmente por la caída del empleo en el sector privado, que retrocedió un 0,2 por ciento, así como por el descenso en el trabajo en casas particulares, que cayó 0,7 por ciento. En contraste, el empleo público mostró una leve mejora marginal del 0,1 por ciento en el mismo período.

En el mes de septiembre, la caída del empleo en el sector privado avanzó en un 0,2%.
Dentro del trabajo independiente, si bien la cifra global se mantuvo relativamente estable, se observaron variaciones en distintas categorías: los monotributistas sociales experimentaron una fuerte caída del 1,8 por ciento y los autónomos disminuyeron 0,7 por ciento, lo que fue parcialmente compensado por el crecimiento de los monotributistas comunes.
Al comparar con el mismo mes del año anterior, la situación se torna más negativa. En términos interanuales, el empleo asalariado registrado se contrajo en 53,3 mil puestos de trabajo (-0,5 por ciento), con retrocesos en todos los segmentos analizados. La caída más significativa se registró en el trabajo independiente, que disminuyó 11,9 por ciento, una reducción influida en gran medida por una baja del 63 por ciento en la base de monotributistas sociales, atribuida a cambios normativos y procesos de reempadronamiento.
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El desempeño del empleo privado por sectores económicos también mostró variaciones contrapuestas. En septiembre, seis de las catorce ramas de actividad registraron disminuciones en sus plantillas. Las caídas más destacadas se verificaron en actividades como explotación de minas y canteras (-0,7 por ciento), industrias manufactureras (-0,4 por ciento) y agricultura y ganadería (-0,3 por ciento). En términos interanuales, el empleo privado total cayó 0,4 por ciento, con desplomes más pronunciados en la industria (-1,8 por ciento) y en la minería (-8,3 por ciento).
A nivel provincial, la dinámica del empleo privado evidenció un comportamiento dispar. Diecisiete de las veinticuatro jurisdicciones presentaron caídas en el empleo mensual, con las mayores bajas en Tierra del Fuego y Misiones (-1,2 por ciento en ambos casos). Por el contrario, provincias como Chubut (+1,0 por ciento) y Catamarca (+0,4 por ciento) registraron las subas más relevantes entre las jurisdicciones que mostraron expansión.
En cuanto a los ingresos de los trabajadores, el informe del SIPA indicó que la remuneración bruta promedio en septiembre de 2025 alcanzó los $1.797.893, lo que representa un aumento interanual del 37,8 por ciento. Este dato señala una evolución salarial en términos nominales que, sin embargo, debe ser analizada en el contexto general del mercado laboral y la estructura de empleo formal en Argentina.
El panorama que arrojan estas cifras refleja una tendencia de contracción en el empleo formal, particularmente en el sector privado, en un contexto donde distintas ramas productivas y jurisdicciones experimentan variaciones en la cantidad de trabajadores registrados. La pérdida de puestos de trabajo entre junio y septiembre consolida una fase de debilidad en el mercado laboral formal que se extiende a lo largo de 2025, con impactos diferenciados según modalidad laboral, actividad económica y región geográfica.
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