18 de diciembre de 2025
El oficialismo consiguió este jueves dictamen de mayoría para la reforma laboral impulsada por el Gobierno, pero el debate en el recinto no será en diciembre.
Tras el golpe en Diputados, el Senado frenó el tratamiento "exprés"
El temblor que dejó la sesión en Diputados por el Presupuesto 2026 y la polémica por el reparto de lugares en la Auditoría General de la Nación (AGN) impactó de lleno en el Senado.
Las conversaciones entre el oficialismo y sectores dialoguistas se tensaron al punto de quedar "casi rotas" al mediodía, y Bullrich terminó yendo de urgencia a la Casa Rosada.
De regreso, se impuso una tregua: en una reunión realizada en el bloque de la UCR, se resolvió firmar la reforma laboral con cambios puntuales, pero tomarse enero y los primeros días de febrero para ajustar el texto.
Un senador al tanto de las negociaciones resumió el clima que se vivió en las últimas horas y le adjudicó un rol central a Bullrich: "Se notó la experiencia de Patricia. Estaba todo muy mal hace cuatro o cinco horas. Te diría, al borde del quiebre. Hubiese sido un desastre. Lo más importante es que nadie atropelló y la convivencia de los 44 -43, hasta que jure el rionegrino Enzo Fullone- que nos juntamos días atrás sigue en pie".
Esa frase funcionó como diagnóstico y como mensaje político: el oficialismo logró el dictamen, pero el costo de empujar una agenda sin amortiguación quedó expuesto.

Mientras la reforma laboral se correrá a febrero, lo que sí avanzaría de inmediato es el despacho del Presupuesto 2026 y la ley de inocencia fiscal.
Ambas iniciativas, según el esquema que circula en el Senado, se buscarían sancionar el viernes 26, para cerrar el período extraordinario convocado por el Ejecutivo hasta el martes 30 de diciembre.
Entre los dialoguistas, el punto que más ruido hizo fue la forma en que se repartieron las tres butacas de la AGN en Diputados, con un acuerdo del oficialismo con el kirchnerismo y el gobernador salteño Gustavo Sáenz.
"Me encanta que haya terminado así. Ya estaba haciendo demasiado ruido esto de votar todo de forma exprés", lanzó un senador dialoguista, celebrando que el Senado haya decidido bajar un cambio.
En varias bancadas dispuestas a acompañar al Gobierno repiten la misma idea: ayudan, sí, pero "no a cualquier costo".
Las comisiones de Trabajo y Presupuesto y Hacienda reúnen 17 senadores: cinco del oficialismo, cinco del kirchnerismo y siete dialoguistas. En este punto, el texto marca que el kirchnerismo no envió nombres y, por eso, "no puede firmar despachos", además de buscar judicializar lo que considera un "atropello" del oficialismo y de Victoria Villarruel.
Para avanzar, La Libertad Avanza necesita en cada comisión un mínimo de nueve firmas. Con sus cinco, el Gobierno debe sumar al menos cuatro de los siete dialoguistas.
Eso fue lo que consiguió esta tarde, después de horas frenéticas, aunque el acompañamiento sería "en disidencia" y con la promesa de nuevas modificaciones en febrero.

El interbloque de ramas justicialistas que conduce José Mayans siguió el desenlace con alivio y reiteró su reclamo para ser recompensado en la integración de las comisiones.
En el oficialismo miran esa presión como un déjà vu de fines de 2023, aunque el texto remarca un dato político: el kirchnerismo pretende ahora discutir "convivencia" y "escucha" tras haber impuesto durante años una lógica de mayorías "a votos y sin oír a nadie".
Con el dictamen de mayoría en la mano, el Gobierno evita que la reforma laboral se caiga por falta de trámite legislativo, pero acepta una señal de época: el Senado no quiere repetir el esquema de "fast track" que estalló en Diputados.
Bullrich consiguió que el oficialismo no se quede sin despacho, pero el precio fue admitir que la pelea grande -la del recinto- se jugará recién en febrero.
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