19 de diciembre de 2025
Tras postergar la reforma laboral, La Libertad Avanza consiguió los avales para llevar el proyecto fiscal al recinto, pero no logró reintroducir el capítulo que Diputados volteó y que buscaba derogar normas sensibles como financiamiento universitario y emergencia en Discapacidad. En la Casa Rosada admiten malestar y vuelven a circular versiones de veto.
Presupuesto 2026: LLA firma dictamen, pero con el mismo texto que salió de Diputados
El Gobierno de Javier Milei sumó otro tropiezo en el Senado. Un día después de la postergación de la reforma laboral, el bloque de La Libertad Avanza logró avanzar con el dictamen del Presupuesto 2026, aunque con una derrota política clave: no pudo reponer el Capítulo XI que la Cámara de Diputados rechazó.
El presidente de la Comisión de Presupuesto del Senado, Ezequiel Atauche, anunció al mediodía que el oficialismo reunió once firmas para emitir dictamen y habilitar el tratamiento del proyecto el viernes 26. Sin embargo, el texto quedó idéntico al que llegó desde Diputados: el oficialismo no consiguió incorporar cambios para reactivar el capítulo más conflictivo.
El Capítulo XI era el corazón político del proyecto para el Ejecutivo. Allí se concentraban derogaciones y modificaciones que, entre otros puntos, apuntaban contra la ley de financiamiento universitario y la emergencia en Discapacidad, dos temas que detonaron resistencias incluso entre aliados.
La imposibilidad de reponer ese capítulo dejó expuesto el límite de la estrategia oficial: después del revés en Diputados, el Gobierno intentó instalar que insistiría en el Senado, aunque con una advertencia de fondo que ya circulaba en los pasillos del Congreso: varios constitucionalistas sostienen que esa "insistencia" no sería legal en esos términos.
El traspié reactivó la tensión interna. En la Casa Rosada reconocen que el dictamen no satisface al Ejecutivo y, por lo bajo, vuelven a dejar abierta la opción de un veto si el Senado aprueba el Presupuesto sin cambios.
En el Gobierno repiten una línea que se convirtió en mantra tras el golpe en Diputados: "El Presupuesto así como está no nos sirve, busca forzar el déficit fiscal". La frase refleja la lectura oficial de que, sin el Capítulo XI, el programa fiscal queda condicionado y el margen de maniobra se achica.

El episodio también expone un problema de conducción política en la Cámara alta. La flamante jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, todavía no logra ordenar a los senadores aliados. En el oficialismo admiten que no hay garantía de disciplina automática: los socios parlamentarios ya dejaron trascender que no se moverán a "latigazos" y que no acompañarán cualquier redacción sin negociación previa.
En ese marco, fuentes libertarias adelantaron que buscarán reintroducir las modificaciones directamente en el recinto, durante la votación del Presupuesto. La apuesta es arriesgada: el Gobierno pretende abrir la discusión donde hoy no tiene el control pleno del tablero.
Quien quedó en una posición incómoda es el ministro del Interior, Diego Santilli, que incluso este mismo día salió a plantear que el Gobierno insistiría con el Capítulo XI. En Radio Mitre aseguró: "Vamos a trabajar para corregir ese articulado" y agregó: "ese punto te puede generar un desequilibrio hacia adelante, hay que corregirlo en el Senado".
Pero el dictamen firmado mostró lo contrario: por ahora, el Senado avanzó con el Presupuesto sin corregir nada de ese capítulo, y la palabra del ministro quedó desacompasada de los hechos.
El trasfondo también deja otra señal: la ausencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que no aparece en la cocina legislativa del tema. La negociación quedó en manos de Santilli y los Menem, mientras Adorni, según interpretan en el Congreso, parece concentrado en la vocería y cada vez más alejado del armado político fino.
Con dictamen listo y once firmas, el oficialismo se encamina a llevar el Presupuesto 2026 al recinto el viernes 26. La pregunta es si intentará colar cambios sobre la marcha para revivir el Capítulo XI, o si terminará convalidando un texto que la Casa Rosada considera insuficiente.
En cualquiera de los dos escenarios, el costo político ya está sobre la mesa: el Gobierno no sólo no pudo recuperar el capítulo que buscaba, sino que además quedó atrapado entre dos riesgos. Si insiste en el recinto, se expone a otra derrota. Si no insiste, se queda con un Presupuesto que en su propio relato "no sirve".
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