24 de diciembre de 2025
La empresa Industrias del Fuego S.A. (IBF) bajó definitivamente sus persianas en Córdoba y dejó sin empleo a 40 trabajadores, tras años de conflictos laborales, interrupciones productivas y reclamos sindicales.
La planta industrial de Industrias del Fuego S.A. (IBF) con sede en la ciudad de Córdoba, cesó de manera repentina sus operaciones y desvinculó a la totalidad de su plantel laboral, compuesto por aproximadamente 40 operarios, sin previo aviso ni instancia de diálogo con los representantes gremiales. La medida, que se produjo a finales de diciembre, sorprendió a los empleados y al sindicato local, que calificaron el procedimiento como una vulneración de derechos laborales básicos.
Según informaron fuentes sindicales, al momento del cierre la empresa no sólo interrumpió la producción, sino que lo hizo sin abrir canales de negociación con el gremio, empleando la presencia de seguridad privada y escribanos, un hecho que los trabajadores interpretaron como una acción destinada a consumar la medida sin resistencia. Esta situación desencadenó un conflicto laboral y judicial que aún continúa en proceso.
Durante la resistencia pacífica de los empleados dentro de la planta, se generó un episodio que agravó la disputa: la presentación de una denuncia anónima, donde se afirmaba falsamente que un trabajador estaba retenido en el interior de la fábrica. En base a esa acusación, la fiscalía dictó una orden de desalojo que fue ejecutada por fuerzas policiales, según consignó el referente del Sindicato del Neumático en Córdoba.
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La historia productiva de IBF se remonta a su función como emprendimiento industrial de escala media dedicado a la producción y recapado de neumáticos, orientado principalmente al abastecimiento del mercado interno. Durante sus primeros años, la planta operó con relativa estabilidad, manteniendo una dotación regular de trabajadores y actividad productiva sostenida.

Los trabajadores denunciaron un vaciamiento "progresivo" de la planta antes de su cierre repentino.
No obstante, con el paso del tiempo la empresa atravesó períodos marcados por interrupciones en la producción, dificultades financieras y conflictos con su personal. Según denuncias de los delegados, comenzaron a registrarse atrasos en el pago de salarios, incumplimiento de obligaciones laborales y modificaciones unilaterales de las condiciones de trabajo, lo que derivó en múltiples reclamos gremiales y en la intervención del Ministerio de Trabajo en varias ocasiones.
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En etapas posteriores, la firma implementó medidas como suspensiones, reducciones de turnos y cambios en el esquema de trabajo, sin informar formalmente un plan de crisis o una estrategia de reconversión, según los trabajadores. Estas situaciones fueron interpretadas por los delegados como un proceso de vaciamiento progresivo de la planta, con escasa inversión y una creciente incertidumbre sobre su continuidad operativa.
El desenlace culminó con el cierre total de la fábrica y la desvinculación de todos sus operarios sin cumplimiento de los mecanismos legales previstos, lo que desencadenó el conflicto que hoy se encuentra en instancias judiciales. Asimismo, este caso se enmarca en un contexto nacional más amplio de dificultades en el sector industrial, con suspensiones, huelgas, cierres de fábricas y despidos que, especialmente en diciembre, se hicieron más visibles debido a la proximidad de las fiestas de fin de año.
Sectores como el de la industria del calzado han registrado el cierre de más de cien plantas productivas y la pérdida de cerca de 10.000 puestos de trabajo en los últimos dos años, según datos del sector. Entre los factores que se señalan como causantes de esta situación se encuentran la apertura de importaciones, el ingreso de productos por contrabando y el avance de plataformas digitales extranjeras, que han impactado negativamente en la demanda de bienes producidos localmente.
Además, ya durante el primer mes de 2025 se produjo el cierre de la planta del Grupo Dass en Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires, donde 360 trabajadores perdieron su empleo, un hecho que subraya la magnitud de la crisis industrial y de despidos en Argentina. En ese caso, la empresa argumentó la caída de ventas y la presión de la importación para justificar la medida, que impactó fuertemente en la economía local.
Los números de producción del sector manufacturero reflejan una tendencia general de contracción, con caídas significativas en distintos segmentos industriales.
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