30 de diciembre de 2025

Sucesos

Sucesos. A 21 años de Cromañon, familiares y sobrevivientes conmemoran la tragedia con una misa y una marcha

Familiares, sobrevivientes y organizaciones realizaron actividades para homenajear a las víctimas y reclamar justicia. Una bengala encendida por alguien del público durante un recital de la banda Callejeros en el boliche ubicado en el barrio de Once impactó en la media sombra inflamable del techo: 194 personas murieron (la mayoría por inhalación de gases tóxicos) y más de 1.400 resultaron heridas.

Este martes 30 de diciembre se cumplen 21 años de la tragedia de República Cromañón, el incendio ocurrido durante un recital de Callejeros que causó 194 muertes y más de 1.400 heridos, una de las mayores masacres no naturales en la historia argentina reciente.

Familiares, sobrevivientes y organizaciones como Movimiento Cromañón conmemoraron el aniversario con una serie de actividades en Buenos Aires:

  • A las 18 horas se realizó una Misa en la Catedral Metropolitana.
  • A las 19:30 horas hubo una marcha desde Plaza de Mayo hacia el Santuario de Cromañón (en Mitre y Ecuador, cerca de la estación Once y Plaza Miserere).
  • Finalmente, a las 20:30 horas se ejecutó el acto central en el santuario, con lectura de documentos y homenaje a las víctimas.

Además, hubo expresiones artísticas: música en vivo con artistas como Sebas Fernández, Ferni y Vamos Negrita en el lugar del santuario.

En paralelo, la organización "No nos cuenten Cromañón" realizó un evento solidario con bandas y actividades en el estadio Malvinas Argentinas (La Paternal).

La conmemoración mantiene vivo el reclamo por memoria, verdad y justicia.

Sobrevivientes destacan la solidaridad de esa noche (muchos salieron y volvieron a entrar para rescatar gente), pero también el estigma posterior y la falta de acompañamiento estatal. La herida sigue abierta, y el reclamo principal es que no fue una "tragedia inevitable", sino una masacre evitable por negligencia, corrupción y descontrol.

Cabe recordar que las causas del incendio en República Cromañón el 30 de diciembre de 2004 fueron una combinación de factores directos e indirectos, confirmados por pericias oficiales (como las del INTI y Bomberos), fallos judiciales y investigaciones posteriores.

No se trató de un hecho aislado, sino de una cadena de negligencias, corrupción y condiciones inseguras que convirtieron un elemento pirotécnico en una tragedia masiva.


Causa inmediata del incendio

Una bengala (conocida como "candela romana" o "tres tiros") encendida por alguien del público impactó en la media sombra que cubría el techo del local. Este material (polietileno inflamable) actuó como acelerante, propagando el fuego rápidamente. El techo también tenía paneles de espuma de poliuretano y guata, altamente combustibles y tóxicos, que al quemarse liberaron gases letales como monóxido de carbono y ácido cianhídrico. La mayoría de las 194 muertes se debieron a inhalación de estos gases (intoxicación y asfixia), no a quemaduras directas.


Factores agravantes en el local

  • Sobrecapacidad: El boliche estaba habilitado para 1.031 personas, pero esa noche había entre 3.000 y 4.500 asistentes.
  • Salidas de emergencia bloqueadas: Varias puertas estaban cerradas con candados, alambres o vallas para evitar entradas sin ticket, lo que impidió una evacuación ordenada.
  • Falta de medidas de seguridad: Matafuegos vencidos o inoperantes, mangueras sin agua, certificado de bomberos vencido (desde noviembre de 2004), ausencia de plano de evacuación y corte automático de luz al iniciarse el incendio, generando pánico en la oscuridad.
  • Materiales inflamables y tóxicos: La media sombra y el aislamiento acústico del techo no cumplían normas; pericias del INTI indicaron que, sin la media sombra, el fuego habría tardado más en expandirse.


Responsabilidades indirectas

  • Negligencia y corrupción estatal: Funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no inspeccionaron adecuadamente el local pese a irregularidades conocidas. Hubo coimas a bomberos y policías (por ejemplo, al subcomisario Carlos Díaz) para ignorar infracciones como sobrecapacidad y falta de controles.
  • Permiso implícito de pirotecnia: El uso de bengalas era habitual en recitales de Callejeros y tolerado por la banda y el gerente Omar Chabán, pese a advertencias previas (hubo focos de incendio en shows anteriores en el mismo local). La pirotecnia ingresaba facilitada por grupos de fans.


Los juicios (cuatro penales principales entre 2008 y 2016) condenaron a 21 personas, incluyendo a Chabán (por estrago doloso), miembros de Callejeros (por tolerar el riesgo), funcionarios y policías (por cohecho e incumplimiento).

Nunca se identificó al individuo que encendió la bengala específica, ya que era una práctica común y no se consideró el foco principal de responsabilidad.

En resumen, el incendio fue evitable: una conjunción de corrupción, codicia, negligencia estatal y cultural (el "folklore" de la pirotecnia en recitales) convirtió un local inseguro en una trampa mortal. Esto llevó a reformas en normativas de seguridad para eventos masivos en Argentina.

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