1 de enero de 2026
Inspirado en las palabras del Resucitado («La paz esté con vosotros», Jn 20,19), el Pontífice propone una paz que no se basa en la fuerza de las armas ni en la disuasión, sino en la vulnerabilidad y el amor gratuito manifestado en Jesús niño. El llamado al diálogo, la no violencia y la renovación de la diplomacia internacional en un mundo marcado por múltiples conflictos.
El
Papa León XIV celebró el 1° de enero de 2026 su primera misa del año en la
Basílica de San Pedro, coincidiendo con la Solemnidad de Santa María Madre de
Dios y la 59ª Jornada Mundial de la Paz.
En
su homilía, el Pontífice hizo un fuerte llamamiento a la paz "desarmada y
desarmante", insistiendo en que "el mundo no se salva afilando las
espadas, juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos, sino esforzándose
por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin
miedo".
Recordó
el aumento del gasto militar mundial en 2024 (un 9,4%) y criticó la lógica de
la violencia, proponiendo en cambio una paz basada en la gratuidad del amor de
Dios, manifestado en la vulnerabilidad de Jesús niño.
En
el Ángelus posterior, pidió orar por la paz en naciones ensangrentadas por
conflictos y en familias heridas por violencia, invitando a inaugurar "una
época de paz y amistad" desarmando los corazones.
Este
mensaje se enmarca en su primer Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz,
titulado "La paz sea con todos vosotros: hacia una paz desarmada y
desarmante", y en su pontificado iniciado en mayo de 2025 tras la elección
como sucesor de Francisco.
El Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2026, publicado por la Santa Sede el 18 de diciembre de 2025, lleva por título «La paz esté con todos ustedes: hacia una paz "desarmada y desarmante"». Se inspira directamente en el saludo del Cristo Resucitado («La paz esté con vosotros», Jn 20,19) y representa el primer mensaje completo de este tipo en el pontificado de León XIV, iniciado en mayo de 2025.
Puntos
clave del mensaje
La
paz como presencia y camino: El Papa enfatiza que la paz no es una utopía
lejana, sino una realidad presente que debe acogerse. «Antes de ser una meta,
la paz es una presencia y un camino». Invita a todos -creyentes y no creyentes-
a abrirse a ella, reconociéndola como un don de Dios que transforma los
corazones.
Paz
"desarmada": No se basa en el miedo, las amenazas ni las armas. Rechaza la
lógica de la disuasión militar y la carrera armamentística. Critica el aumento
del gasto militar global (9,4% en 2024, alcanzando 2,7 billones de dólares) y
advierte contra la "espiral destructiva" de las armas autónomas y la
inteligencia artificial en decisiones militares, que desresponsabiliza a los
líderes.
Paz
"desarmante": Capaz de disolver conflictos, abrir corazones, generar confianza,
empatía y esperanza. Se logra mediante el diálogo, la conversión interior, la
no violencia evangélica y la renovación de las almas, citando a san Juan XXIII
y su llamada al "desarme integral".
En
un mundo marcado por la "tercera guerra mundial a pedazos" (expresión
heredada de Francisco), el Papa denuncia la normalización de la agresión en la
vida pública y privada, el debilitamiento de la diplomacia y el derecho
internacional. Insiste en que la paz verdadera brota de la vulnerabilidad de
Cristo, no de la fuerza.
Llamado
a la acción: Promueve el desarme del corazón y la mente, el diálogo ecuménico e
interreligioso, y estilos de vida que rechacen toda violencia (visible o
estructural). Recuerda que Cristo, «nuestra paz», derribó muros de separación
sin recurrir a las armas.
Este
texto refuerza el compromiso constante de León XIV con la paz no violenta, en
continuidad con sus intervenciones desde el inicio de su pontificado.
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