2 de enero de 2026
El gigante asiático activó desde este jueves un esquema de cuotas para las compras externas de bovina y sumó una tasa punitiva para los embarques que excedan el volumen asignado. El nuevo marco abre un frente sensible para la Casa Rosada por el impacto sobre exportaciones y por el telón de fondo financiero del swap.
El Gobierno argentino enfrenta un nuevo frente con China, principal comprador de carne vacuna del país, tras la entrada en vigencia de un esquema que fija un tope de importación y eleva los impuestos para los embarques que lo superen.
El nuevo régimen establece para Argentina una cuota de 511.000 toneladas. Si los envíos superan ese volumen, el recargo previsto trepa a 55%.
La medida también alcanza a otros grandes proveedores, entre ellos Brasil y Australia, lo que refuerza la lectura de un cambio de tono de Beijing en el comercio de alimentos.

Para el negocio local, el dato clave es la dependencia del mercado chino: concentra la mayor parte de las compras externas de carne vacuna argentina. Con un límite anual, el margen para expandir ventas queda condicionado y, si se cruza el umbral, el salto de costos puede licuar competitividad.
En diálogo con LPO, un diplomático que sigue de cerca la relación con China intentó matizar el efecto de la medida: "No nos afecta tanto, de hecho, afecta más a nuestros competidores. Hacen con la carne lo mismo que nosotros les hacemos con las bicicletas y otra decenas de productos a los que acusamos que entran haciendo dumping".
Pero reconoció que "el cupo nos afecta si tuviésemos un plan para ampliar nuestras exportaciones".
El endurecimiento comercial llega en un año en el que vuelve a pesar la agenda financiera bilateral. Argentina depende del swap para apuntalar la disponibilidad de divisas, y cualquier negociación futura se lee en un clima donde Beijing calibra incentivos y costos.
"El vuelto de China viene con el swap que Milei va a tener que renovar este año. No quisiera ser parte de la delegación que va a tener que ir a negociar a Beijing", afirmó el diplomático consultado.

En paralelo, en el entorno diplomático aparece otra alarma recurrente: el vínculo con Taiwán. Fuentes cercanas a la isla consultadas pot LPO reconocieron que no tienen la relación que quisieran con el gobierno de Milei. "Estamos intentando construir un nexo, pero hasta ahora sin éxito", agregó la fuente consultada.
En ese fino equilibrio, China viene reiterando que la cuestión taiwanesa es estratégica. "La reunificación es imparable".
La combinación de restricción comercial, negociación financiera y señales geopolíticas deja a la Argentina con poco espacio para errores de cálculo. En un contexto de fragilidad externa, la advertencia de Beijing no se limita a la carne: también funciona como termómetro del vínculo integral con el principal comprador y un actor decisivo del financiamiento.
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