3 de enero de 2026
Washington enviará a Mike Waltz para exponer su argumento de "legítima defensa colectiva", mientras Moscú habla de "secuestro internacional" y Beijing reclama un freno inmediato por el riesgo energético.
La escalada militar y diplomática abierta por los bombardeos y la denuncia de captura de Nicolás Maduro derivó en una sesión de emergencia en Nueva York para este sábado al mediodía. La convocatoria, impulsada por Rusia, China y Colombia, reactivó el choque en los organismos multilaterales, con cruces por el alcance del derecho internacional, el rol de Estados Unidos y el escenario regional en la frontera colombo-venezolana.
Tras los ataques reportados en territorio venezolano, las delegaciones de Rusia, China y Colombia solicitaron una reunión extraordinaria en Naciones Unidas. En ese marco, se espera que el representante estadounidense exponga la posición de Washington y busque sostenerla con material de inteligencia.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, presentará el enfoque norteamericano y, según la información oficial, intentará respaldar la intervención con pruebas vinculadas a presuntas actividades de narcotráfico. La argumentación se apoyará en la noción de "legítima defensa colectiva".
La representación rusa endureció el tono y calificó la captura de Maduro como un "secuestro internacional", además de señalar que se trataría de una violación directa de la Carta de las Naciones Unidas. Moscú advirtió que el antecedente podría erosionar reglas básicas del orden jurídico global.
Beijing difundió una comunicación oficial para reclamar el "cese inmediato de las hostilidades" y advirtió sobre un "riesgo crítico" para la estabilidad energética regional. China mantiene intereses relevantes en la infraestructura petrolera venezolana y sostuvo que parte de esos activos se habrían visto afectados por los bombardeos.
En paralelo, el presidente Gustavo Petro ordenó el acuartelamiento y despliegue de fuerzas en la zona limítrofe y pidió una condena en la OEA, aunque el escenario aparece atravesado por divisiones internas que complican una declaración conjunta.
Mientras se multiplican las versiones sobre el lugar de detención, el texto sostiene que Nicolás Maduro y Cilia Flores estarían bajo custodia estadounidense en una ubicación no revelada. También se mencionan daños severos en infraestructura estratégica: el Aeropuerto de La Carlota y el muelle principal de La Guaira habrían quedado inoperativos por impactos estructurales.
El gobierno venezolano difundió un comunicado en el que aseguró que "Venezuela rechaza, repudia y denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el Gobierno actual de los Estados Unidos de América...", y sostuvo que el objetivo sería apoderarse de recursos estratégicos y forzar un cambio de régimen.
El texto convoca a activar planes de movilización y anticipa el despliegue de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Además, indica que elevarán presentaciones ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la CELAC y el MNOAL, y remite al artículo 51 como sustento para invocar la legítima defensa.
En el cierre, la comunicación se apoya en referencias a la tradición independentista y reproduce una frase atribuida a Hugo Chávez: "ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y de todas los patriotas...es unidad, Lucha, batalla y victoria".
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