7 de enero de 2026
Ni el anuncio de un nuevo préstamo externo logró sostener el ánimo del mercado. Las acciones y los bonos argentinos que cotizan en Wall Street cerraron en baja, a pesar de que el Banco Central (BCRA) confirmó un repo por US$3.000 millones con seis bancos internacionales para cubrir el próximo vencimiento de deuda.
Los papeles argentinos en Nueva York revirtieron las subas iniciales y llegaron a caer más de 4%, mientras que los bonos operaron en terreno negativo y el riesgo país volvió a subir, una señal clara de que el financiamiento no disipó las dudas de los inversores.

En la plaza estadounidense, Edenor lideró las caídas con una baja del 4,6%, seguida por Tenaris (-3%), YPF (-2,9%), Telecom y Pampa Energía (-2,8%) y Transportadora de Gas del Sur (-2,7%). Los bonos soberanos mostraron retrocesos de hasta 0,4%, mientras el riesgo país escaló a 575 puntos básicos, luego de haber tocado 554 unidades al inicio de la rueda.
El movimiento dejó una lectura inequívoca: el mercado no reaccionó como si el repo fuera una señal de fortaleza, sino como un parche financiero de corto plazo.
En el mercado cambiario, el dólar oficial operó en torno a los $1.490, el MEP se negoció a $1.498, el contado con liquidación a $1.536, y el blue rondó los $1.520. El tipo de cambio mayorista se ubicó en $1.472, consolidando un esquema de valores elevados y dispersos.
El repo por US$3.000 millones, anunciado por el BCRA, fue acordado con seis bancos internacionales de primera línea, tiene un plazo de 372 días y una tasa anual del 7,4%. El objetivo es completar los dólares necesarios para pagar el vencimiento de US$4.200 millones con bonistas, que el Tesoro debe afrontar el 9 de enero.
Se trata del tercer repo bajo la gestión de Javier Milei. En enero de 2025 el Central había cerrado uno por US$1.000 millones, y en junio otro por US$2.000 millones, ambos a tasas más altas. La estrategia replica mecanismos ya utilizados en gobiernos anteriores, incluida la administración de Mauricio Macri, como vía de financiamiento transitorio.
Desde el mercado, operadores advirtieron que la atención está puesta en qué pasará una vez acreditados los fondos, y si se activa o no un efecto de reinversión que ayude a reducir el riesgo país. Por ahora, esa expectativa no se materializó.
La reacción negativa de acciones y bonos dejó una señal concreta: el acceso al crédito externo garantiza el pago inmediato, pero no despeja las dudas estructurales. El mercado distingue entre liquidez prestada y confianza sostenida, y esta vez eligió marcar distancia.
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