7 de enero de 2026
Un hombre de 32 años fue detenido en Brasil acusado de abuso sexual digital contra una menor, luego de que la madre de una adolescente de 13 años se hiciera pasar por su hija en una conversación virtual y aportara pruebas clave a la Policía Civil. El hecho ocurrió en Duque de Caxias, en la región metropolitana de Río de Janeiro.
El caso se activó cuando la adolescente recibió mensajes de un adulto que se presentó como el padre de un compañero de escuela. La joven advirtió que nunca había compartido su número y decidió mostrar la conversación a su madre. A partir de ese momento, la mujer continuó el intercambio haciéndose pasar por su hija, mientras registraba cada mensaje.
Según la investigación, el hombre rápidamente sexualizó la conversación, envió imágenes explícitas, ofreció dinero a cambio de favores sexuales y propuso un encuentro presencial. Para confirmar su identidad, la madre aceptó una transferencia de dinero mediante una aplicación de pagos, lo que permitió obtener los datos personales del sospechoso y alertar a la policía.
Convencido de que hablaba con una menor, el acusado acordó encontrarse en un shopping de la zona. Allí fue detenido in fraganti por agentes que ya seguían el caso. Quedó imputado por abuso de persona vulnerable, delito que en Brasil se configura aun sin contacto físico, y por resistencia a la autoridad.
Por razones legales y para proteger a menores involucrados, la identidad del acusado no fue difundida. El hombre se negó a declarar y permanece detenido mientras avanza la causa.
Las autoridades confirmaron además que el sospechoso habría obtenido el número telefónico de la adolescente revisando el celular de su propio hijo, sin conocimiento del menor.
La comisaria a cargo del caso fue clara: el abuso sexual de menores de 14 años incluye conductas digitales, mensajes, ofertas sexuales y cualquier acto libidinoso. No es necesario que exista contacto físico para que el delito se considere consumado.

El caso vuelve a poner en primer plano una problemática estructural. Según datos de UNICEF y Naciones Unidas:
1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños en el mundo sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 18 años.
En América Latina, el grooming es una de las formas de violencia sexual infantil que más crece, impulsada por el uso masivo de redes sociales y plataformas de mensajería.
Estudios regionales indican que más del 60% de los primeros contactos abusivos con menores comienzan en entornos digitales, y que en muchos casos los agresores pertenecen al entorno cercano o conocido.
Las fuerzas de seguridad advierten que la mayoría de estos delitos no se denuncian, lo que vuelve central el rol de las familias, el diálogo con niñas, niños y adolescentes, y la denuncia temprana. En este caso, la rápida intervención de una adulta responsable permitió evitar un abuso y derivar la situación a la Justicia.
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