11 de enero de 2026
Con dos semanas de movilizaciones y denuncias de cientos de muertos y miles de detenidos, las autoridades iraníes profundizaron las restricciones a las comunicaciones y endurecieron el discurso en plena escalada de la crisis.
Las protestas en Irán llevan dos semanas y comenzaron el 28 de diciembre de 2025, en medio del derrumbe del rial y el malestar por la situación económica. Con el correr de los días, las marchas sumaron consignas directamente contra el sistema político y derivaron en una represión denunciada por organizaciones de derechos humanos.
En paralelo, el gobierno avanzó con restricciones a las comunicaciones: reportes periodísticos consignaron cortes de internet y llamadas internacionales, y monitores como NetBlocks informaron episodios de apagón nacional. Ese bloqueo -señalan agencias y ONGs- complica la verificación independiente de lo que ocurre en las calles y del balance de víctimas y detenciones.
En ese marco, desde el exilio en Estados Unidos, Reza Pahlavi publicó un mensaje en X en el que llamó a sostener la presión contra la República Islámica y a "no dar marcha atrás", además de proponer acciones dentro y fuera del país.

En el texto, Pahlavi afirma que las movilizaciones "han sacudido los cimientos" del poder y anuncia "una nueva etapa del levantamiento nacional" para "derrocar a la República Islámica".
También plantea dos ejes de acción. Por un lado, dentro del país, sostiene que deben "capturar y proteger las calles" y califica como "objetivos legítimos" a los aparatos vinculados a "propaganda" y al "corte de las comunicaciones", en una frase que aparece mientras organizaciones de derechos humanos denuncian que el apagón digital busca ocultar abusos.
Por otro lado, fuera de Irán, llama a disputar el plano simbólico y diplomático al señalar que "es hora de" colocar la bandera nacional en embajadas y consulados en lugar del emblema oficial de la República Islámica.
Según reportes recientes, las manifestaciones llevan dos semanas y el gobierno no publicó un balance oficial completo de víctimas. Una ONG con base en Estados Unidos, HRANA, informó más de 500 muertos y alrededor de 10.000 detenidos, cifras que agencias internacionales remarcan que no pudieron confirmar de manera independiente.
A la vez, crecen los reportes sobre interrupciones nacionales de internet. NetBlocks y otros observadores señalaron un apagón generalizado, y Amnistía Internacional sostuvo que el bloqueo de conectividad dificulta documentar violaciones de derechos humanos durante la represión.
Reza Pahlavi es el hijo mayor de Mohammad Reza Pahlavi, el último sha derrocado por la Revolución Islámica de 1979, y de Farah Diba (Farah Pahlavi). Hoy es una de las caras más visibles de la oposición en el exilio y vive en Estados Unidos, principalmente en el área de Washington, D.C..
Reuters lo describe como un actor con llegada a sectores de la diáspora y con ambición de jugar un rol en una eventual transición, aunque con apoyo interno difícil de medir y con resistencias por el legado de la monarquía previa a 1979.
El pulso interno se combina con un tablero regional e internacional caliente. En las últimas horas, también hubo advertencias desde Teherán sobre posibles respuestas si hubiera intervención externa, en un clima de escalada verbal que acompaña la crisis doméstica.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario