13 de enero de 2026

Política

Política. Santa Cruz: en plena crisis, los jueces del TSJ se subieron el sueldo a $24 millones

por
Melina Schweizer

En Santa Cruz hay inflación, ajuste, déficit previsional y salarios que no alcanzan. Pero hay un sector que vive en una burbuja térmica, blindada contra la realidad y con calefacción central permanente: el Tribunal Superior de Justicia. Ahí, donde el frío patagónico no entra, los jueces decidieron algo tan simple como revolucionario: aumentarse el sueldo hasta llegar a los $24 millones mensuales. Sin protestas, sin audiencias públicas, sin pudor. Justicia rápida... cuando es para uno mismo.

El aumento no es anecdótico ni simbólico. Es estructural, anticipado y garantizado. Un 42% escalonado hasta octubre de 2026, con subas mensuales del 4% primero y del 3% después. No es una recomposición: es una paritaria VIP, firmada por los propios beneficiarios, en un despacho cerrado y con tinta institucional.

Los jueces Fernando Basanta, María de los Ángeles Mercau, Reneé Fernández y Paula Ludueña, miembros del TSJ de Santa Cruz

Los jueces Fernando Basanta, María de los Ángeles Mercau, Reneé Fernández y Paula Ludueña, miembros del TSJ de Santa Cruz

Mientras tanto, en la provincia real -esa que no cita fallos de la Corte Suprema para justificar privilegios- los números son otros:

  • Municipales cobrando $500.000.

  • Jubilación mínima provincial en $774.000.

  • Empleados públicos con aumentos apenas atados a la inflación.

  • Una caja previsional en déficit creciente.

Pero en el Olimpo judicial, la lógica es distinta: si el resto se ajusta, nosotros nos despegamos. No vaya a ser cosa que el salario de un juez "se aleje de forma grosera" del de otros magistrados del país. Alejarse de la sociedad, en cambio, no parece preocupar demasiado.

Escándalo en el TSJ de Santa Cruz: los jueces se aumentaron los sueldos  hasta un 50% - La Tecla Patagonia

La escena adquiere tintes de sainete cuando se recuerda que estos mismos jueces, Fernando Basanta, María de los Ángeles Mercau, Reneé Fernández y Paula Ludueña, se negaron hace apenas semanas a aumentarle el sueldo a otros vocales, alegando "restricciones presupuestarias". El presupuesto, al parecer, es como la toga: se pone y se saca según convenga.

El gobernador Claudio Vidal reaccionó con dureza y habló de "30 años cómplices del saqueo". Puede haber algo de pelea política en el cruce, claro. Pero los números no son relato:

  • Sueldos judiciales que pasan de $11-16 millones a $17-24 millones.

  • Masa salarial judicial que salta de $9.700 millones a $11.500 millones.

  • Pasivos judiciales que aumentan su costo de $2.200 a $3.200 millones, profundizando el rojo previsional.

Todo esto en una provincia donde ningún funcionario judicial paga Impuesto a las Ganancias. Sí, leyó bien: mientras el resto del Estado tributa, la Justicia se mira al espejo y se declara exenta. Intangible el salario, tangible el privilegio.

Desde el Tribunal hablan de "equidad" y "razonabilidad". Conceptos nobles, si no fuera porque en la práctica significan esto: la equidad es entre jueces; la razonabilidad, con ellos mismos. El resto de la sociedad queda fuera de la ecuación, como una variable incómoda que no entra en la planilla Excel.

ATE lo dijo sin rodeos y sin metáforas: el aumento es obsceno. Y lo es no solo por el monto, sino por el contexto, por la forma y por el mensaje político que transmite: hay castas que no se tocan, aunque todo lo demás se ajuste. Una Justicia que no rinde cuentas, no paga Ganancias y se auto-otorga aumentos por encima de la inflación mientras le pide "responsabilidad" al resto.

Santa Cruz ofrece así una postal nítida de la Argentina profunda: una Justicia que habla de independencia, pero practica autoprotección corporativa; que invoca la Constitución para defender su bolsillo y olvida la realidad social para todo lo demás.

En la Patagonia, el viento arrasa con todo.
Menos con los sueldos judiciales.
Esos están bien anclados.
Al piso... pero de mármol.


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