14 de enero de 2026
La hantavirosis dejó de ser un problema periférico y volvió al centro de la agenda sanitaria. Los datos oficiales del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) encendieron todas las alertas: 86 casos confirmados en 2025, 28 personas fallecidas y una tasa de mortalidad que supera un tercio de los contagios. No es un rebrote aislado: es una expansión territorial sostenida.
La preocupación se profundizó esta semana tras el fallecimiento de una niña de 10 años en General Belgrano, provincia de Buenos Aires. Con ese caso, ya son cuatro las muertes confirmadas en territorio bonaerense en 2026, una provincia que históricamente no encabezaba los mapas de riesgo.

El BEN delimitó cuatro regiones críticas con circulación activa del virus:
NOA: Salta, Jujuy y Tucumán
NEA: Misiones, Formosa y Chaco
Centro: Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos
Sur: Neuquén, Río Negro y Chubut
Aunque hay notificaciones durante todo el año, la estacionalidad entre octubre y mayo concentra la mayor incidencia. La expansión se explica por una combinación conocida: cambio climático, destrucción del hábitat, avance humano sobre zonas rurales y alta presencia de roedores silvestres, principales reservorios del virus.

La hantavirosis es causada por virus del género Orthohantavirus y se transmite, principalmente, por la inhalación de aerosoles contaminados con orina, heces o saliva de roedores. En Argentina predomina el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH): fiebre abrupta, dolores musculares, síntomas digestivos y, en pocos días, insuficiencia respiratoria e hipotensión.
La letalidad histórica del país osciló entre 10% y 32% entre 2019 y 2024. El dato actual -33,6% en 2025- marca un salto inquietante.
A esto se suma un factor clave: la transmisión interhumana, documentada en cepas como el virus Andes, lo que obliga a reforzar la vigilancia epidemiológica y el seguimiento de contactos estrechos.

En la temporada vigente, la mediana de edad de los casos confirmados fue de 34 años. El 74% de los contagios se concentró en personas de 20 a 49 años, el grupo con mayor movilidad laboral y exposición ambiental.
Entre los síntomas más frecuentes:
Fiebre mayor a 38,5°: 94%
Mialgias: 69%
Cefalea: 56%
Artralgias: 52% y Vómitos: 38%
Entre la semana epidemiológica 1 y la 53 de 2025, se registraron 86 casos confirmados y 28 muertes. En la temporada 2025-2026, los contagios ya suman 52, ubicándose en el umbral de alerta respecto de años previos.
No es solo un brote: es un patrón. Y cuando los mapas cambian, la respuesta del Estado no puede seguir siendo la misma.
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