16 de enero de 2026
Con aval del organismo regulador, la central nuclear elevó su generación hasta el tope habilitado, luego de un extenso proceso técnico para resolver fallas asociadas al circuito de agua pesada.
La central nuclear Atucha II retomó esta semana el nivel máximo de operación permitido, tras una autorización de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) que habilitó a llevarla a su potencia nominal de 745 MW brutos. La suba se concretó el miércoles por la tarde y marca el cierre de un período de más de siete años en el que la planta trabajó con restricciones por un problema detectado en 2018.
La ARN aprobó que Atucha II opere al 100% de su potencia nominal, y la empresa estatal ejecutó el aumento durante la tarde del miércoles. Hasta entonces, la central venía funcionando bajo un esquema gradual: desde octubre de 2025 se mantenía en torno al 97%.
Según informó la compañía, "desde el 14 de enero de 2026 a las 19:20, la central está operando nuevamente al 100% de potencia (716,4 MW netos), después de un largo camino donde siempre se priorizó la seguridad y la confiabilidad de la planta".
La central comenzó a trabajar con limitaciones desde la segunda mitad de 2018, a raíz de un inconveniente en una de las bombas que hacen circular agua pesada en el circuito primario del reactor. Ese sistema es clave porque el agua pesada cumple un doble rol: modera la reacción en cadena y, al mismo tiempo, refrigera el reactor.
En ese contexto, Atucha II pasó a un régimen de potencia reducida, bajo supervisión de la ARN, mientras los equipos técnicos implementaban correcciones y controles para ir recuperando capacidad de forma progresiva.
Hacia fines de 2018, la empresa decidió sacar manualmente de servicio a Atucha II tras detectar debris (virutas metálicas) en los elementos combustibles dentro del reactor. El episodio se vinculó a un desperfecto en una de las bombas del circuito primario que hacen circular el agua pesada.
El personal identificó los restos al registrar una disminución progresiva de la potencia eléctrica y un aumento en la temperatura de salida de los canales refrigerantes, asociado a una reducción del caudal de agua pesada en el sistema primario.
El debris se habría originado por la rotura de la camisa del eje de una bomba, lo que provocó el desgaste prematuro del cojinete inferior de carbón.
Sobre el trasfondo técnico, un documento interno al que accedió EconoJournal señala: «Este reemplazo no se realizó, ni se transfirió dicho requerimiento al operador para hacerlo durante la primera parada programada».

A partir de ese evento, la empresa desarrolló herramientas para sostener la operación con márgenes de seguridad. En un reporte global de 2022, explicó: «Este programa ha permitido la operación segura a potencia reducida de la CNA II desde el año 2018».
En paralelo, y siempre bajo la supervisión de la ARN, se avanzó con un esquema de corrección gradual que permitió escalar la potencia hasta el 97% en octubre de 2025, previo al regreso a plena carga.
Para restituir el funcionamiento a máxima potencia, la empresa implementó un paquete de acciones técnicas, entre ellas:
Revisión y reparación de la bomba y cambio de las camisas por el nuevo diseño.
Monitoreo on-line de la actividad en el sistema primario para detectar en forma temprana cualquiera falla en los elementos combustibles.
Establecimiento de una alarma en caso de disminución de caudal del sistema primario y poder reaccionar en forma temprana ante un evento similar.
Medición del caudal en los canales refrigerantes.
Colocación de filtros en el reactor en las posiciones de los elementos combustibles para poder extraer el debris.
Desarrollo de un mock up Hidráulico en el Centro Atómico Constituyentes para convalidar ensayos.
Además, se consignó un hito operativo: el 18 de febrero de 2019 la central reanudó su operación comercial tras la intervención y la definición del plan de inspección y ensayos.
Con la autorización vigente y la puesta a punto completada, Atucha II volvió a operar en su nivel máximo habilitado, con una referencia de 745 MW brutos y una operación informada en 716,4 MW netos. El regreso al 100% cierra un proceso iniciado en 2018, sostenido por correcciones sucesivas y monitoreo permanente del circuito primario de agua pesada.
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