19 de enero de 2026
Con la habilitación de fintech como Mercado Pago y Naranja X para pagar asignaciones y prestaciones, el Gobierno empieza a correr la exclusividad bancaria en un universo de 9,3 millones de beneficiarios. En el sector ya miran también jubilaciones, pensiones y la eventual competencia por cuentas sueldo, mientras los bancos reclaman "misma regulación" para quienes ofrecen servicios similares.
La ANSES habilitó a un grupo acotado de billeteras virtuales para que funcionen como plataforma de cobro de beneficios sociales, un cambio que reordena el negocio de los flujos de dinero masivo -asignaciones, haberes y salarios- que hasta ahora canalizaban mayormente los bancos.
La decisión reavivó la discusión por las reglas de juego: las entidades tradicionales piden que, si la competencia se amplía, también se unifiquen exigencias y controles.
El nuevo esquema habilita a algunas fintech, entre ellas Naranja X y Mercado Pago, para que los beneficiarios cobren allí los pesos de asignaciones y prestaciones. Con eso, empieza a diluirse la exclusividad de las entidades bancarias en un segmento enorme: Asignaciones Familiares alcanza a 9,3 millones de personas, y 8 millones corresponden a Asignaciones por Hijo.
En paralelo, circulan versiones de que la ANSES podría ampliar el esquema a jubilaciones y pensiones, un universo de 7,9 millones de personas, y se menciona además la posibilidad -ligada a la discusión de una reforma laboral en el Congreso- de que las billeteras canalicen pagos de salarios, mercado con unas 10 millones de cuentas sueldo.

El trasfondo es el mismo: quien administra el pago se queda con el flujo y con parte de los saldos "dormidos", que luego sirven para prestar dinero. "En la actualidad, la competencia entre los bancos y las billeteras virtuales es feroz y se centra en los flujos, como, por ejemplo, planes sociales y planes sueldos, que aseguran un costo de fondeo optimo, en un mercado donde las tasas activas promedian el 45% anual en pesos", explicó Mauricio Federico, experto en banca privada, en declaraciones al portal iProfesional.
En otras palabras: bancos y fintech captan fondos a costo muy bajo al intermediar en asignaciones, haberes o sueldos, y pueden usar ese fondeo para créditos.
La incorporación de Naranja X generó menos ruido en el sistema por su vínculo con un grupo financiero. "Naranja X es una entidad financiera regulada por el Banco Central, a diferencia de las otras billeteras que son proveedores de servicios de pago (PSP) que ofrecen cuentas de pago. La única diferencia con un banco es que las compañías financieras no pueden ofrecer cuentas corrientes, pero pueden prestar los fondos recibidos", afirmó Marcelo Bastante, analista de mercados y experto en bancos.
Aun así, dentro del sistema bancario relativizan que la apertura implique una mudanza inmediata de clientes. "Se suma otro oferente al servicio de pago de beneficios, pero eso no significa necesariamente que este nuevo oferente tome una cuota de mercado tan relevante. Los bancos tienen muy fidelizados a sus clientes con todos los servicios asociados, especialmente tarjetas, inversiones y préstamos", aclaró Jorge Larravide, especialista en ecosistema financiero y ex gerente Comercial de Red Link, a iProfesional.
Del lado fintech, el incentivo es claro: sumar un negocio que antes no tenían. Para Larravide, si la experiencia funciona, pueden construir una nueva cartera y "ampliar su propuesta".

El artículo plantea que la jugada podría permitir a las billeteras captar un segmento con acceso limitado a servicios bancarios y ofrecerles productos con menos requisitos -pero con mayor costo- por el riesgo asociado. Larravide lo vinculó con un caso conocido: "Fue la estrategia original de UALA, ofrecerle tarjetas prepagas a segmentos informales de la base de la pirámide. El producto es similar a una de crédito, pero los bancos, usualmente, no les pueden dar esos productos a esos segmentos".
Y remató sobre el precio de esa inclusión financiera: "Para eso, estas tarjetas de crédito tienen una tasa nominal anual (TNA) y un costo financiero total (CFT) de préstamos muy altos, que sirven para cubrir esa prima de riesgo adicional".
El texto suma otro escenario que tensó la discusión en diciembre: la idea de habilitar a billeteras para canalizar pagos de salarios. El atractivo no es una comisión directa, sino el fondeo y el "cliente cautivo" para vender créditos y otros productos.
"Las cuentas sueldos otorgan financiamiento estable y barato para los bancos, porque mucha gente deja parte de su dinero sin utilizar en su cuenta durante un tiempo prolongado, y las entidades pueden usar esos pesos. Y, además, ese volumen disponible de efectivo permite ser competitivo para ofrecer más créditos a tasas atractivas", resumió Javier Ortiz Batalla, economista y ex presidente del Banco Ciudad, a iProfesional.

Ahí aparece el argumento central de los bancos: la diferencia entre depósitos bancarios y fondos en cuentas de pago. "Para los bancos, los depósitos son pasivos privilegiados y están cubiertos por un sistema financiado por los propios bancos y, además, si un banco falla, los sueldos están protegidos de todas maneras. Las fintech no operan bajo ese marco. Eso es un dato, no una opinión", sostuvo Francisco Gismondi, gerente general de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA).
Gismondi reconoció mejoras aportadas por el mundo fintech, pero marcó distancia por el marco de control: "El sistema es abierto: quien cumple los requisitos del BCRA puede obtener una licencia bancaria. Muchos jugadores Fintech, locales e internacionales, ya son bancos o están en proceso de serlo. Incluso, elevaron la vara en experiencia de usuario. Eso es positivo y nadie quiere retroceder. Aportaron mayor competencia, usabilidad y mejores experiencias, pero lo hacen bajo requisitos prudenciales y supervisión incomparablemente más laxos".
También citó casos de crisis fuera del perímetro bancario: Wenance o Sur Finanzas, y concluyó con la línea que sintetiza el reclamo del sector: "Si dos actores hacen lo mismo, deberían tener la misma regulación. El arbitraje regulatorio nunca cierra bien: el menos regulado gana terreno en el corto plazo y los usuarios cargan los costos en el largo".
En un mercado con más de 60 bancos y unas 200 billeteras habilitadas por el BCRA, el reacomodamiento ya está en marcha. "Es muy probable, en este contexto, que se consoliden los actores del mercado financiero y se produzcan compras, fusiones o asociaciones estratégicas. El modelo de banco 'tradicional' junto a su brazo de servicios financieros digitales, se va a imponer. El ejemplo es el de Galicia con Naranja X", concluyó Federico.
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