19 de enero de 2026
La lechera paralizó por completo sus establecimientos de Suardi, Lehman y Totoras tras nuevos incumplimientos salariales y una cadena de pagos quebrada. Con 700 puestos de trabajo en riesgo y una deuda que crece con bancos y tamberos, el conflicto escaló con la ocupación de fábricas ante el temor a un vaciamiento.
La crisis de Lácteos Verónica sumó un giro decisivo en Santa Fe: la empresa detuvo de manera total la actividad en sus principales plantas sin aviso previo. La medida llegó después de semanas de salarios adeudados, producción casi nula y reclamos de proveedores, y derivó en una respuesta inmediata del personal, que decidió permanecer dentro de los establecimientos mientras se agrava el escenario de una eventual quiebra.
La empresa interrumpió la producción en Suardi, Lehman y Totoras, un freno que, según fuentes de los trabajadores, se dio sin notificación y luego de incumplir el pago de haberes atrasados que había sido acordado con el gremio ATILRA.
Ante la falta de depósitos y el temor de que la conducción avance con un retiro de bienes, los empleados resolvieron ocupar las plantas desde fines de la semana pasada. La situación abre la posibilidad de un cierre definitivo que pondría en jaque al menos 700 empleos.
En paralelo al conflicto laboral, el deterioro financiero se profundiza. De acuerdo con la plataforma de deudores del Banco Central (BCRA), la compañía emitió 3.843 cheques sin fondos por un total superior a $13.486 millones.
En los últimos doce meses, la firma apenas cubrió 830 de esos documentos, lo que representa el 21,6% del total emitido.
El registro también consigna compromisos con entidades como Galicia y Macro, además de financieras como Catalinas, Trend Capital, Libertador Factoring e Intercapital Factoring, entre otras.

El frente de los proveedores también se tensó al máximo. Unos 150 productores de leche de Santa Fe se agruparon para exigir el pago de mercadería entregada y no abonada. En el sector estiman que la deuda con ese grupo rondaría los US$60 millones.
Hasta hace pocas semanas, la empresa se sostenía con producción "a fasón" -para terceros- en dos plantas (Lehmann y Suardi), sin lograr reactivar Clason. La crisis se reflejó en números: durante el segundo semestre de 2025, la firma habría procesado apenas 20.000 litros cada dos días, con flujo para una hora de envasado.
En la misma línea, la elaboración de quesos, dulces y manteca permaneció totalmente detenida, un factor que explica por qué la marca prácticamente desapareció de góndolas y heladeras.
Mientras la actividad está frenada y el conflicto escala, sigue abierta la incógnita sobre un posible traspaso de activos. En las últimas semanas circuló con fuerza el nombre de Savencia, grupo francés con presencia en Argentina a través de marcas como Milkaut, Santa Rosa, Ilolay, Adler y Bavaria.
En el mapa local, Savencia figura entre las principales procesadoras de leche, con un volumen cercano a 1.528.943 litros diarios. En el ámbito lácteo sostienen que representantes del grupo ya habrían conversado con la familia Espiñeira -controlante de Verónica- para manifestar interés en adquirir las plantas.
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