21 de enero de 2026

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Mundo. Rusia respaldó a Trump en la polémica por Groenlandia: "No es una parte natural de Dinamarca"

La tensión geopolítica por Groenlandia sumó un nuevo actor: Rusia. Desde Moscú, el canciller Serguei Lavrov cuestionó el vínculo histórico entre la isla y Dinamarca, al tiempo que rechazó cualquier participación rusa en los planes de control del territorio.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, aseguró en las últimas horas que Groenlandia no es una parte "natural" de Dinamarca y de esta manera se alineó indirectamente con el discurso del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que manifestó su interés en anexar la isla.

El pronunciamiento de Lavrov se produjo en su rueda de prensa anual, donde abordó diversos temas de política exterior. En este contexto, el canciller sostuvo que Groenlandia no pertenece originalmente a Dinamarca, cuestionando no solo la soberanía danesa, sino también la narrativa tradicional sobre la historia del territorio. Según explicó, la isla ártica no era "parte natural de Noruega ni una parte natural de Dinamarca", sino el resultado de un proceso histórico que describió como "una conquista colonial".

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El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sérguei Lavrov, aseguró que la conexión de Dinamarca con Groenlandia proviene de un pasado "colonial".

La declaración de Lavrov surge en un momento de escalada diplomática a raíz de las reiteradas afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su interés en tomar control total de Groenlandia, un territorio con amplio grado de autonomía bajo la soberanía danesa. Estas intenciones estadounidenses, justificadas por Trump en términos de seguridad nacional, generaron rechazo de gobiernos europeos y provocaron una disputa transatlántica que se refleja también en medidas como la imposición de aranceles sobre importaciones provenientes de aliados que se oponen a la posible adquisición del territorio.

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Durante su intervención, Lavrov subrayó que la actual relación de Groenlandia con Dinamarca no refleja un vínculo natural ni una integración originaria, sino más bien un legado que tiene raíces en el colonialismo europeo. En relación con las tensiones internacionales desatadas por la posición estadounidense, el funcionario ruso se ocupó de aclarar el papel de su país en este escenario: "No tenemos nada que ver con los planes de capturar Groenlandia", afirmó, y agregó que Washington sabe claramente que ni Rusia ni China tienen intenciones de tomar control del territorio helado.

Además, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, había comentado previamente sobre el asunto, describiendo que si Trump lograra hacerse con el control de Groenlandia, este hecho sería histórico no solo para Estados Unidos sino para la historia mundial. Asimismo, Peskov calificó de "inquietante" la información que rodea la controversia, incluidas las acusaciones sobre la supuesta amenaza que representa Rusia.

El planteo ruso se insertó directamente en una polémica que ha desencadenado manifestaciones públicas y reacciones diplomáticas en diferentes partes del mundo. En Dinamarca y entre los países aliados, las propuestas de Trump sobre la isla han sido motivo de debates en foros internacionales, reforzando así una discusión más amplia sobre la soberanía, la seguridad y la autonomía de territorios estratégicos.

Con sus declaraciones, Moscú también se alineó con críticas al argumento estadounidense sobre el riesgo de que potencias como Rusia o China pudieran controlar Groenlandia, calificando estas afirmaciones de carentes de confirmación y señalando que incluso economistas y politólogos occidentales desestiman tales escenarios. Además, el canciller ruso subrayó que la resolución de las disputas en torno a la isla debería abordarse en el marco de alianzas como la OTAN, reflejando la complejidad del debate actual.

Con estos pronunciamientos, Rusia no solo cuestionó la narrativa tradicional sobre Groenlandia y su estatus con Dinamarca, sino que también intentó aprovechar las divisiones en el seno de las relaciones transatlánticas, subrayando la relevancia geopolítica del territorio ártico y los intereses estratégicos que diferentes poderes globales atribuyen a su control.

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