23 de enero de 2026
En marzo vence el plazo para renovar la conducción del partido amarillo en territorio bonaerense. Cristian Ritondo sigue al frente, pero sectores internos piden recambio y empiezan a sonar nombres para reordenar el esquema, con la mira puesta en 2026 y en la Legislatura.
Después de un año marcado por disputas sobre la estrategia electoral, el PRO bonaerense se encamina a definir si ratifica a Ritondo, si arma una lista de unidad o si abre una interna. En paralelo, busca recuperar centralidad como oposición a Axel Kicillof, en un escenario donde el bloque libertario aceleró con iniciativas como la Boleta Única de Papel (BUP), una bandera histórica del macrismo.
Dentro del sector alineado con Ritondo defienden la decisión de confluir con La Libertad Avanza en las listas provinciales. Aseguran que esa táctica "fue buena" porque permitió "sostener a dirigentes y legisladores de importancia y sobrevivir a la debacle".
Sin embargo, el clima interno sigue cargado. Con la renovación partidaria en el horizonte, un referente amarillo que cuestiona al actual presidente del PRO bonaerense dejó una definición que expone el nivel de malestar: "Si hay que ir a la guerra, iremos, pero esto no puede seguir así".

Aun sin una hoja de ruta cerrada, en el partido admiten dos caminos posibles: una nómina de consenso o una contienda interna. En ese marco, algunos dirigentes deslizan que la resolución puede depender de una intervención política de Mauricio Macri, como presidente del PRO a nivel nacional.
En esa danza aparece un apellido que gana volumen: Martín Yeza, diputado nacional, ex intendente de Pinamar y dirigente referenciado de manera directa con el ex presidente. Su figura es mencionada como alternativa en un esquema que busca equilibrar territorio, conducción y proyección.
La estrategia electoral también impactó en el mapa legislativo. En Diputados, el PRO sostuvo la vicepresidencia de la Cámara con Agustín Forchieri y retuvo lugares de peso institucional, con dos sillas en el Banco Provincia para Matías Ranzini y Adrián Urreli, además de cargos en el Consejo de Educación, entre otros espacios.
La bancada amarilla en Diputados reúne alrededor de una decena de integrantes y está atravesada por terminales internas vinculadas a Diego Santilli, Ritondo, Guillermo Montenegro, Néstor Grindetti, Jorge Macri y Daniel Angelici, una fragmentación que condiciona tanto el perfil opositor como la coordinación política.
En el Senado provincial, el único dirigente amarillo que ingresó por listas de LLA en septiembre fue el marplatense Montenegro, que se acopló a la bancada PRO encabezada por Pablo Petrecca.
Petrecca no había acordado con los libertarios en las elecciones desdobladas y terminó al frente de la lista del proyecto Somos, presentado como una suerte de regreso del esquema de Juntos por el Cambio con PRO, radicales, lilitos y vecinalistas.

La discusión estratégica hacia 2026 combina una prioridad y un riesgo. La prioridad es reconstruir volumen opositor frente al gobierno de Kicillof. El riesgo es quedar subsumidos por la agenda y la visibilidad libertaria, que ya empezó a marcar ritmo en la Legislatura.
Esa tensión se volvió más evidente cuando los libertarios presentaron en el Senado un proyecto para implementar la Boleta Única de Papel (BUP). En el PRO reconocen el impacto político de ese movimiento, porque se trata de uno de sus "caballitos de batalla", ahora reeditado por un aliado que también compite por el liderazgo opositor.
Desde el PRO bonaerense plantearon que el primer tramo del año se utiliza para "terminar de definir la estrategia de trabajo en cada uno de los municipios y a nivel provincial", con foco en las gestiones locales. En ese marco, no se descarta un encuentro partidario en las próximas semanas.
El partido busca exhibir resultados de intendencias propias y contrastarlas con administraciones peronistas de la misma sección electoral. En ese esquema destacan a Soledad Martínez en Vicente López por seguridad, a Marcelo Matzkin en Zárate por el empuje de inversiones y a Juan Ibarguren en Pinamar por la gestión del turismo, aun con una temporada que arrancó con dificultades.
También anticipan un "especial foco" en concejos deliberantes donde el PRO tiene peso relativo, con referencias como Bahía Blanca y Necochea, donde dos dirigentes amarillas presiden esos cuerpos legislativos en distritos gobernados por el peronismo y el vecinalismo.
A nivel parlamentario, el armado apunta a una mesa de coordinación que reúna a diputados nacionales, diputados bonaerenses y senadores provinciales para impulsar proyectos en tándem, entre ellos la adhesión provincial a normas nacionales promovidas por el espacio, como la Boleta Única en Papel (BUP) y la reiterancia.
En paralelo, el PRO promete volver a activar su musculatura técnica. "Van a estar investigando, analizando las realidades y construyendo propuestas, desde la usina de ideas que es la Fundación Pensar Buenos Aires". Ese think tank está presidido por la diputada bonaerense Florencia de Sensi y aparece como la plataforma elegida para ordenar diagnósticos y propuestas en cada distrito.
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