23 de enero de 2026
El Indec registró una nueva baja mensual e interanual en noviembre y el dato que más inquieta está en cómo se pagó la compra. Casi la mitad del gasto pasó por el financiamiento, en un contexto de bolsillos ajustados y consumo defensivo.
La foto de noviembre volvió a encender alertas en el consumo masivo. Según el informe del Indec sobre ventas en supermercados, la facturación a precios corrientes no alcanzó para disimular la caída en el ritmo de compra: el volumen retrocedió 3,8% frente a octubre y 2,8% en la comparación interanual.
En paralelo, el detalle de los medios de pago dejó otra señal de época: la tarjeta de crédito fue la herramienta más utilizada para pasar por caja, una pista de que muchas familias están sosteniendo el consumo básico con financiamiento.
El reporte oficial marcó un comportamiento contractivo tanto en la comparación inmediata como respecto del mismo mes del año anterior. La dinámica aparece asociada a un consumo más selectivo, con mayor sensibilidad al precio y compras más medidas, en un escenario donde el ingreso disponible sigue tensionado por el costo de vida.
En noviembre, el 44,6% de las compras en supermercados se abonó con tarjetas de crédito, el 25,2% con débito, el 16,3% en efectivo y el 13,9% mediante otros medios, como billeteras virtuales, códigos QR, vales, cuponeras, gift cards y ticket canasta.
En montos, los pagos con tarjeta de crédito totalizaron $986.669 millones y mostraron una suba interanual del 13,7%. Las operaciones con tarjeta de débito alcanzaron $557.725 millones, con un incremento del 22,1%. El efectivo sumó $359.369 millones y creció 20,8% interanual, mientras que otros medios llegaron a $307.564 millones, con un salto del 52%.

Al mirar la serie que publica el Indec mes a mes, se observa que el peso de la tarjeta de crédito fue ganando terreno con el tiempo y se estabilizó en niveles elevados. El pico reciente se dio en noviembre de 2024, cuando la participación llegó al 47,5%, el valor más alto del período relevado.
El 2023 arrancó con la tarjeta de crédito alrededor del 35,4% (enero) y se movió gran parte del calendario en un rango cercano a 35%-38%, con una aceleración hacia el final: 38,3% en octubre, 39,4% en noviembre y 39,3% en diciembre.
En 2024 la participación siguió escalando. Partió de 39,5% en enero y 40,5% en febrero, subió a 41,7% en marzo y se instaló en la franja de los cuarenta altos: 43,6% en abril, 44,1% en mayo, 43,7% en junio y 43,4% en julio. En el segundo semestre volvió a empujar hacia arriba (46,2% en agosto, 45,3% en septiembre y 46,3% en octubre) hasta tocar el máximo de la serie en noviembre (47,5%), antes de corregir a 43,8% en diciembre.
En 2025 el indicador se mantuvo alto y más estable. Marcó 44% en enero y 44,4% en febrero, trepó a 45,8% en marzo y 46,3% en abril, y luego osciló sin salirse de la zona alta: 45,6% en mayo, 45,7% en junio, 43,9% en julio, 45,1% en agosto, 44,1% en septiembre, 44,9% en octubre y 44,6% en noviembre.
Que la tarjeta de crédito lidere el ranking de pagos en un mes de caída de ventas sugiere una combinación frecuente en escenarios de ajuste: menor volumen de compra, más cuidado en el gasto y mayor dependencia del financiamiento para sostener alimentos y productos esenciales.
La lectura de fondo es que el consumo no solo se achica: también cambia la forma en que se paga, y ese cambio queda registrado en el detalle fino del Indec.
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