La venta de parte del Grupo Prisma ya es un hecho: tras casi un año de conversaciones, Advent International concretó el traspaso de Prisma y Newpay a Visa International, que vuelve a ganar peso en un negocio del que supo ser accionista cuando la compañía estaba dominada por bancos locales.
La confirmación llegó a través de voceros del fondo y de una comunicación formal enviada a la prensa, luego de que la empresa reorganizara internamente sus unidades y separara servicios que no quedaban incluidos en el acuerdo.
En ese mensaje, Advent resumió el esquema de la transacción y explicitó qué parte del negocio conserva: "Queremos compartir la siguiente noticia: Advent venderá Prisma y Newpay, filiales del Grupo Prisma, la mayor empresa de pagos de Argentina, a Visa. Advent conservará la propiedad de Payway, la empresa de adquisición de comercios del grupo".
Qué compra Visa y qué se queda Advent
Bajo el nuevo formato, Visa pasa a controlar Newpay y Texpert, marca vinculada a desarrollos para el futuro de los pagos digitales, además de la gestión de la red Transferencias 3.0 y proyectos de innovación orientados a conectar bancos, fintechs y consumidores.
En cambio, Payway -la plataforma de adquirencia y soluciones de cobro para comercios- queda fuera de la operación y seguirá bajo el paraguas de Advent. Es el negocio que concentra la relación con los locales: cobros con tarjetas, billeteras virtuales, QR, cuotas, adelantos de fondos y administración desde un portal unificado.
La lógica detrás de la separación apunta a evitar que un solo jugador domine toda la cadena, desde la marca del "plástico" hasta la terminal donde se apoya la tarjeta. Por eso, el corazón de procesamiento y servicios financieros pasa a Visa, mientras la capa comercial de captación de comercios permanece en manos del fondo.
Prisma y Newpay: por qué son piezas centrales del sistema
El documento oficial del deal remarca el rol estructural de las unidades que compra Visa: Prisma se presenta como plataforma líder en procesamiento de emisores, y Newpay como proveedor dominante en pagos electrónicos de facturas y un actor clave en acceso a efectivo.
En esa línea, el texto sostiene que Prisma "es la plataforma de procesamiento de emisores número uno en Argentina y Newpay es también el proveedor número uno de pagos electrónicos de facturas (PagoMisCuentas) y el segundo operador de cajeros automáticos del país (Banelco)".
Con esa compra, Visa se asegura "rieles" por donde circula una parte sustantiva del dinero: tarjetas de crédito, débito y prepagas, pagos de servicios y cajeros automáticos, además de infraestructura para pagos en tiempo real e interoperabilidad.

Qué cambia en el tablero: el regreso de Visa al control
Durante la etapa de Advent, Prisma Group reordenó su negocio en tres plataformas independientes: Prisma, Newpay y Payway. Ese rediseño es el que hoy permite ejecutar la operación sin chocar con restricciones de competencia.
Para Visa, el acuerdo implica quedarse con una red de escala local que procesa más de 6.000 millones de transacciones al año, con llegada a los principales bancos, y sumar infraestructura de transferencias inmediatas, pagos QR interoperables y acceso a efectivo.
En el anuncio, la propia compañía planteó el sentido estratégico de la combinación: "La adquisición marca una evolución acelerada para Prisma y Newpay, al combinar una red de pagos global con una plataforma local escalable para impulsar la innovación, la resiliencia operativa y la ampliación de las capacidades para los clientes".
Lo que dijeron los ejecutivos de Advent y el futuro de Payway
Desde Advent, Juan Pablo Zucchini, socio director, enmarcó la venta como una validación del negocio construido: "la transacción refleja la solidez de las plataformas que ha desarrollado el equipo de Prisma y el valioso papel que desempeñan en el ecosistema de pagos de Argentina".
Al mismo tiempo, remarcó la decisión de mantener Payway como unidad independiente para crecer en segmentos de mayor valor, como pagos instantáneos, QR, antifraude, seguridad y servicios financieros integrados.
En esa misma línea, Martin Kaplan, director ejecutivo del grupo, sostuvo que Advent "ve un gran potencial a largo plazo en Payway como plataforma independiente, respaldado por la continua digitalización de la economía argentina, la transición constante del efectivo a los pagos electrónicos y la creciente demanda de soluciones comerciales avanzadas".
La historia detrás: bancos, CNDC y el desembarco de Advent
Para dimensionar el peso del acuerdo hay que retroceder a la etapa en que Prisma era controlada por un consorcio de 14 bancos locales en sociedad con Visa. Con el correr de los años, la empresa dominó buena parte del ecosistema: emisión, procesamiento, terminales y plataformas.
En 2016, la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) inició una investigación por presunto abuso de posición dominante y falta de transparencia. El desenlace fue un plan de desinversión que obligó a los bancos a desprenderse del activo.
En ese proceso, el artículo ubica un rol protagónico en Federico Sturzenegger, entonces titular del BCRA, a quien describe como un "arquitecto de la desregulación" en la ofensiva regulatoria que empujó el desprendimiento de Prisma.
El giro de época se consolidó en 2019: Advent compró el control en dos etapas por cifras cercanas a los u$s1.000 millones, con el objetivo de modernizar la compañía. Más tarde, en 2022, completó la adquisición del porcentaje remanente, en una operación que, según la reconstrucción del mercado, valuó el grupo en torno a u$s1.400 millones.

Qué puede pasar ahora: competencia, estándares globales y vigilancia regulatoria
En lo inmediato, la operatoria cotidiana de Banelco y PagoMisCuentas no debería sufrir cambios visibles para el usuario. El movimiento, sin embargo, abre un escenario de reconfiguración: por un lado, Visa toma control de procesamiento e infraestructura; por el otro, Payway queda como jugador independiente en la "primera línea" comercial de los comercios.
La operación también reaviva la discusión sobre el equilibrio competitivo: el regulador seguirá de cerca que Visa no favorezca sus productos sobre los de otras marcas, ahora que controla parte de la "autopista" por la que viajan múltiples pagos.
En el mercado, la lectura de fondo es que se endurece la disputa entre el ecosistema abierto (tarjetas, bancos, procesadores multimarca) y los circuitos cerrados de las grandes billeteras. Con Visa de regreso en un rol dominante sobre infraestructura local, la pelea por costos, velocidad, seguridad y experiencia en caja promete volverse todavía más intensa.



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