23 de febrero de 2026
Mientras falta poco más de cuatro meses para el inicio de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA 2026, crecieron las inquietudes sobre la capacidad de México para mantener sus compromisos como país anfitrión, ante una serie de problemas que generaron debate en el fútbol y en la opinión pública.
En las últimas semanas estalló un grave brote de violencia en el estado de Jalisco tras la muerte del líder del cártel. Ese estallido intensificó enfrentamientos, bloqueos de carreteras y actos violentos en zonas donde se ubican ciudades sede como Guadalajara. Esto llevó a la postergación de varios partidos de la Liga MX y generó preocupación entre aficionados y expertos sobre la seguridad en el país de cara al Mundial.
La situación derivó en advertencias en redes y algunos llamados para que la FIFA reconsidere partes de la sede mexicana, aunque hasta ahora no hubo una confirmación oficial de que se vaya a quitar ninguna de las 13 plazas que le corresponden a México en el torneo compartido con Estados Unidos y Canadá.
Otro foco de incertidumbre ha sido el estado de las obras en el icónico Estadio Azteca de Ciudad de México, el cual está siendo renovado para la Copa del Mundo. El recinto tiene programado albergar el partido inaugural y otros cinco encuentros del torneo.
Sin embargo, informes recientes sugieren que retrasos en las obras -incluidas instalaciones de iluminación, estacionamientos y otros detalles- podrían poner en riesgo la confirmación de FIFA si los trabajos no cumplen con los plazos y estándares exigidos. Aunque aún no hay una decisión definitiva, el escenario levantó voces que plantean la posibilidad de trasladar algunos partidos a otros estadios si fuera necesario.
Por ahora, la preparación del Mundial sigue en curso y los partidos que México debe organizar figuran en los calendarios oficiales. También continúa la planificación de partidos amistosos de la selección para ajustar su preparación.
Especialistas en seguridad señalan que grandes eventos internacionales implican coordinación entre autoridades locales, nacionales y organismos internacionales, y que hasta ahora no hay indicios de una decisión de FIFA en contra de México. Sin embargo, la percepción de riesgo sigue alimentando el debate en redes y medios.
No es la primera vez que el rol de México como sede del Mundial es motivo de discusiones. Años atrás se plantearon preocupaciones internas sobre violencia en estadios o legislaciones que podrían afectar su capacidad organizativa, aunque siempre se terminaron resolviendo antes de llegar a una decisión drástica.
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