26 de febrero de 2026

Política

Política. La vicepresidencia del Senado bonaerense: el nuevo campo de batalla Axel-Máximo

Axel Kicillof (MDF) banca fuerte a Ayelén Durán (cercana a Larroque) para tener control total. Máximo Kirchner y La Cámpora empujan a Mario Ishii, el histórico intendente de José C. Paz, con mayoría numérica en el Senado.

Este jueves 26 de febrero está convocada una sesión clave en el Senado bonaerense para definir las autoridades de la Cámara, que preside la vicegobernadora Verónica Magario (aliada de Kicillof).

Esta definición quedó pendiente desde diciembre pasado por las tensiones internas.

El cargo en disputa principal es la vicepresidencia primera, que tiene peso porque forma parte de la línea sucesoria del gobierno provincial (en caso de licencia o ausencia del gobernador, podría influir en la conducción interina).


Ayelen Duran en X: ""Dijimos que éramos escudo y red para defender y proteger a los sectores atacados por Milei de la provincia de Buenos Aires pero también que la misión y la tarea era construir una alternativa sin sectarismos. Existe otro camino y lo vamos a construir codo a codo con todos los https://t.co/RMW5VZHDMT" / X


Kicillof y su sector (MDF) insisten en quedarse con ese puesto para alguien de su núcleo duro. El nombre que impulsan es Ayelén Durán. Argumentan control territorial, peso electoral y la necesidad de consolidar poder (especialmente si Kicillof piensa en una eventual candidatura presidencial futura, dejando a Magario a cargo).

Por su parte Máximo Kirchner y La Cámpora (con apoyo de sectores massistas y cristinistas) resisten y bancan a Mario Ishii (ex intendente de José C. Paz, histórico en el conurbano) para ese lugar. Quieren mantener influencia en la Cámara alta.

Otros cargos en negociación incluyen las secretarías administrativa y legislativa y la jefatura del bloque peronista/justicialista.

La tregua reciente entre Kicillof y el kirchnerismo (tras acordar la conducción del PJ bonaerense) se pone a prueba aquí. Hay tensión creciente, y hasta ahora no hay acuerdo cerrado.

Sergio Massa aparece como posible "celestino" para destrabar.

Esta pulseada refleja las disputas de poder dentro del peronismo bonaerense post-derrota electoral, donde Kicillof busca consolidar liderazgo y La Cámpora no cede terreno fácilmente.

La interna en el peronismo nacional está en uno de sus momentos más intensos y fragmentados desde el regreso de la democracia, agravada por la derrota electoral de 2025, el avance de las reformas de Javier Milei (como la laboral) y la falta de una conducción clara que unifique al espacio de cara a 2027.


Principales ejes de la disputa actual (febrero 2026)

El peronismo enfrenta una crisis de identidad y conducción profunda, descrita por analistas como Gustavo Córdoba como una "conurbanización" del movimiento: se concentra en el conurbano bonaerense, pierde representación en el interior, entre jóvenes y en sectores medios, y ya no domina territorialmente como antes.

Cristina preside formalmente el PJ Nacional (con vicepresidentes operativos por su detención domiciliaria). Su sector emitió comunicados duros contra legisladores peronistas de provincias como Tucumán, Catamarca y Salta que apoyaron la reforma laboral de Milei. Esto recrudece la grieta entre "kirchnerismo duro" y peronistas más dialoguistas o provinciales. Hay críticas internas a que el kirchnerismo no dialoga y "adora el fracaso", como dijo la senadora Carolina Moisés.

Axel Kicillof como figura emergente: El gobernador bonaerense (y ahora presidente del PJ bonaerense tras desplazar a Máximo Kirchner) insiste en "sumar sectores y dirigentes" para construir una alternativa amplia contra Milei en 2027. Habla de "entusiasmar" y sumar más allá de los límites partidarios. Su mano derecha, Carlos Bianco, reconoció abiertamente la "falta de conducción" en el PJ y la fragmentación visible diaria. Esto generó cruces con sectores cristinistas, como Teresa García, que defienden a Cristina y piden "silencio" a Bianco.

La Cámpora y Máximo Kirchner siguen con peso, pero perdieron terreno en el PJ bonaerense (Máximo resignó la presidencia). Hay tensiones latentes con Kicillof, como en la disputa por autoridades del Senado bonaerense (vicepresidencia primera entre Ayelén Durán de Kicillof vs. Mario Ishii apoyado por kirchnerismo y massismo). En el Senado nacional, el bloque Unión por la Patria está debilitado, con fracturas que permiten al oficialismo libertario negociar con peronistas aliados de gobernadores.


Otras fracturas territoriales:

    • Internas municipales en Buenos Aires (16 distritos con competencia abierta, como Mar del Plata con listas respaldadas por Kicillof vs. otras tribus).
    • Intervención en Salta (designación de Pablo Kosiner genera bronca contra Urtubey y cruces con kirchnerismo).
    • En provincias del interior, gobernadores peronistas (muchos "peronistas de origen" pero subsumidos en otros signos) marcan distancias del peronismo "nacional" conurbano-céntrico.
  • Senado y Congreso: La primera sesión de 2026 en el Senado nacional estuvo marcada por disputas internas peronistas, con pérdida de influencia (La Libertad Avanza cedió cargos a aliados peronistas, desplazando a Unión por la Patria). Esto refleja la debacle del bloque opositor principal.


¿Qué se juega de fondo?

La reconstrucción rumbo a 2027: ¿unidad amplia (línea de Kicillof) vs. pureza ideológica (kirchnerismo)?

Hay llamados a internas abiertas en el PJ para renovar liderazgos, pero la fragmentación impide consensos. Analistas coinciden en que es la peor crisis desde 1983: derrotas consecutivas, pérdida de territorios y ausencia de liderazgo nacional indiscutido.

La tregua en el PJ bonaerense (Kicillof presidente, con acuerdo con Máximo) es frágil y se prueba en cada rosca institucional. Mientras, Milei avanza aprovechando estas divisiones.

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