27 de febrero de 2026
Con 42 votos a favor, 28 en contra y dos abstenciones, la Cámara alta aprobó la norma tras una jornada de protestas en las inmediaciones del Congreso. El oficialismo convalidó los cambios que hizo Diputados y defendió el Fondo de Asistencia Laboral.
Después de una sesión marcada por cruces políticos y manifestaciones en la calle, el Senado sancionó este viernes la reforma laboral y le dio al Gobierno de Javier Milei una de sus leyes más emblemáticas. El oficialismo construyó una mayoría junto a sectores aliados y logró un desenlace holgado, en línea con los números que se anticipaban en la previa.
La votación final cerró con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones: Natalia Gadano y José Carambia. El resultado fue leído por el oficialismo como un triunfo político de alto voltaje, con una imagen que buscó sintetizar el momento: la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, reunió a su bancada para una foto de celebración y arengó a los senadores oficialistas tras el cierre del debate.
La Cámara alta convalidó la modificación incorporada en Diputados: la eliminación del artículo 44, que proponía reducir hasta un 50% el salario durante licencias por accidentes o enfermedades graves. Ese punto había desatado resistencias incluso entre aliados y terminó siendo retirado para destrabar votos.
Pero el texto sancionado mantuvo capítulos cuestionados por la oposición, entre ellos:
Indemnizaciones y creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL)
Fin de la ultraactividad de convenios colectivos
Restricciones sobre tutelas sindicales
Límites al derecho a huelga en determinados servicios
Derogación de estatutos profesionales
Señalamientos por desfinanciamiento del INCAA
El senador chaqueño de La Libertad Avanza Juan Cruz Godoy, miembro informante del dictamen oficialista, sostuvo que "esta ley es producto de un profundo proceso democrático de debate y negociación". Y explicó que el texto incorpora definiciones para bajar litigiosidad: introduce "definiciones del salario y de los beneficios del salarios para evitar la alta litigiosidad que tiene nuestro país".
Sobre uno de los puntos más discutidos, afirmó: "Se crea el Fondo de Asistencia Laboral como herramienta para dar certezas a los empleadores y a los empleados" ante eventuales despidos.
También defendió incentivos para empresas medianas: "Reconocemos que en nuestro país mas del 70% del trabajo es gracias a las pymes, por eso es importante el RIMI (Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones)". Y comparó con el régimen para grandes inversiones: recordó que "con el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) se dio un primer paso", pero planteó que ahora se busca impulsar a pymes.
Además, señaló que la ley contempla "eliminación de impuestos internos" y que se abre un plazo para actualizar estatutos: "se da un plazo para la renovación de los estatutos profesionales para que se actualicen a la realidad de hoy". En esa línea, remarcó: "Aceptamos muchas modificaciones desde que empezó esto. Creemos que esta es una propuesta mejorada respecto de la propuesta inicial".

Desde el peronismo, Mariano Recalde ratificó el rechazo del bloque Justicialista y afirmó que la versión que volvió al Senado "prácticamente está igual" a la original. La calificó como una "ley monstruosa" por la cantidad de normas que modifica y "por su contenido".
También cuestionó el tratamiento acelerado: dijo que se llevó al recinto "de manera exprés" y sostuvo: "Todas estas cosas se hacen cuando una ley va en contra del pueblo. Cuando una ley es a favor del pueblo no se necesitan trámites irregulares ni trámites exprés".
Recalde advirtió sobre "seguridad jurídica" y anticipó más conflicto: "Se pone en jaque la seguridad jurídica cuando se proponen leyes que violan la Constitución. Esto va a generar no solamente más litigiosidad sino además más dudas en los inversores".
Y fue directo sobre el futuro judicial: "Según expresó, es 'obvio que se va a judicializar esto'", al sostener que ningún tribunal que respete la Constitución aceptaría que un trabajador quede afuera de la Ley de Contrato de Trabajo por un contrato formal de servicios.
El jefe del bloque Justicialista, José Mayans, fue uno de los más duros. Definió la reforma como "una ley gorila hecha por gorilas para afectar duramente al trabajador, al jubilado y al pensionado argentino" y denunció un "tratamiento exprés de una ley que afecta a 20 millones de personas".
En su cierre, vaticinó: "va derecho al conflicto judicial" y sentenció: "Nació mal y termina mal".
Sobre el Fondo de Asistencia Laboral, lo calificó como "un robo a cara descubierta a los jubilados y los pensionados". Y sostuvo que "es abiertamente inconstitucional porque vulnera el 14 bis de la Constitución. Esto rompe el principio protectorio".
En otro tramo, lanzó: "Es una ley anti trabajador. ¡Que dejen de mentir! ¡Perjudica terriblemente al trabajador!". Y cerró con una frase lapidaria: "Esta es una ley repugnantemente gorila".
La senadora Ana Marks sostuvo que rechazan "esta ley de reforma laboral porque es esclavista, porque es flexibilizadora, porque lejos de modernizar nos devuelve al 1800". Y agregó que "es inconstitucional" y que es "absolutamente mentira que vaya a generar empleo".
El chaqueño Jorge Capitanich advirtió que con la reforma "se está dando un subsidio para que aumente la tasa de desempleo" y sostuvo que va a "precarizar el trabajo", "generar un deterioro del salario" y no resolverá los desafíos del país.
En la misma línea, el santafesino Marcelo Lewandowski afirmó: "esta ley de reforma laboral no moderniza, precariza" y sostuvo: "No vamos a acompañar una ley que lo único que hace es perjudicar a trabajadores".
El entrerriano Adán Bahl sintetizó su crítica con una frase: "cuando uno no ofrece herramientas para el desarrollo entonces ofrece despidos baratos".
Del lado de los aliados, la pampeana Victoria Huala (PRO) valoró la eliminación del artículo 44 y sostuvo: "Apoyar esta ley no es apoyar a las grandes empresas o a 'patrones malos', como algunos nos quieren hacer creer. Apoyar esta reforma laboral es apoyar a las pymes, al empleo real".
La chubutense Andrea Cristina (PRO) pidió "actualizar la legislación laboral" para que Argentina sea "competitiva" y "previsible", y opinó: "Este proyecto lo hace manteniendo los derechos del trabajador previstos en la ley laboral vigente".

En el último discurso previo a la votación, Patricia Bullrich defendió la reforma con un argumento central: que en gestiones anteriores "en el nombre de los trabajadores se mando a la informalidad a miles y miles a la informalidad".
Y remarcó: "Eso es una estafa moral que nosotros vamos a intentar corregir con esta ley, para darle previsibilidad a las empresas y a los trabajadores".
Bullrich planteó que el proyecto es una señal económica: "Esta reforma envía señales claras. Argentina quiere volver a crecer. Hace 15 años que no crecemos, muchos de los cuales fueron gobierno los de aquel lado". Y cerró con una consigna: "Hoy los trabajadores quieren trabajar con más libertad".
Con la sanción definitiva, la reforma laboral quedó convertida en ley y se abre ahora el siguiente capítulo: la disputa por su implementación y la batalla judicial que la oposición ya anticipa en tribunales.
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