3 de marzo de 2026
En una serie de contactos con aliados regionales y europeos, el gobierno de Pekín reclamó el cese inmediato de las operaciones militares, advirtió sobre los riesgos de expansión regional del conflicto y planteó su disposición a actuar para facilitar una salida diplomática.
La actual escalada bélica en Medio Oriente, desencadenada por una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, sumó este lunes un nuevo actor de peso global: China. En medio de un escenario de creciente tensión internacional, Pekín manifestó un respaldo explícito a Teherán en el marco de una conversación entre el canciller chino, Wang Yi, y el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchí, así como en diálogos similares con representantes de países del Golfo y Francia.
Desde la capital china, el gobierno asiático reclamó el cese inmediato de las operaciones militares en la región y advirtió que el conflicto podría expandirse más allá de las fronteras iraníes si continúan las hostilidades. Según el comunicado oficial difundido por la televisión estatal y replicado por agencias internacionales, Wang Yi afirmó que Pekín "valora la amistad tradicional entre China e Irán" y que respalda al país persa "en la defensa de su soberanía, seguridad, integridad territorial y dignidad nacional".
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En la misma comunicación, el funcionario chino pidió a Estados Unidos e Israel que cesen inmediatamente las acciones militares, eviten una mayor escalada y prevengan que el conflicto se extienda a toda la región de Oriente Medio. Ante su homólogo iraní, Wang puntualizó que la situación reviste una complejidad que requiere soluciones políticas y diplomáticas, subrayando la importancia de respetar el derecho internacional y evitar acciones unilaterales que puedan agravar aún más la crisis.

En contactos con autoridades de Omán y Francia, China pidió respeto al derecho internacional y se pronunció contra acciones unilaterales de potencias militares.
China no limitó su diplomacia a Teherán. En diálogo con el ministro de Exteriores de Omán, Wang Yi instó a los países del Golfo a unirse contra lo que consideró injerencia externa y a "mantener su futuro y su destino en sus propias manos", en un llamado a reforzar la unidad regional para hacer frente a la delicada situación en Medio Oriente. También en contactos con su contraparte francesa, el jefe de la diplomacia china cuestionó que Estados Unidos y Tel Aviv hayan actuado violando los "propósitos y principios de la Carta de la ONU" al desencadenar una ofensiva que, desde Teherán, es considerada una violación del derecho internacional.
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La respuesta iraní no se hizo esperar. Araqchí trasladó a Wang la visión de Teherán sobre la situación regional, asegurando que el inicio del conflicto se produjo en plena negociación bilateral con Estados Unidos y sosteniendo que las acciones de Washington y Tel Aviv "violaron el derecho internacional" y cruzaron líneas estratégicas sensibles para el país persa. En ese marco, el funcionario iraní indicó que "Irán no tiene otra opción que defenderse con todas sus fuerzas", y expresó expectativas de que China juegue un papel activo para evitar una escalada mayor y favorecer una salida diplomática a la crisis.
La intervención diplomática china se produjo en un contexto en el que el conflicto se intensificó tras ataques aéreos y represalias que dieron lugar a un enfrentamiento bélico con impacto en diversos países del Golfo, conforme informó la cadena de noticias españolas en su cobertura de la jornada. La adición de China como voz activa en el conflicto implica una ampliación de la dimensión internacional del mismo, sumando una potencia con asiento permanente y poder de veto en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas y que mantiene lazos estratégicos con Teherán.
Además de reiterar su llamado al cese inmediato de operaciones militares, el gobierno chino ha expresado su preocupación por los posibles efectos de la escalada, incluidos los riesgos de que las tensiones se extiendan más allá de las fronteras de Irán y afecten la estabilidad regional en Oriente Medio. Funcionario diplomáticos de Pekín también han subrayado la importancia de retomar el diálogo y las negociaciones para buscar una solución pacífica y evitar que las hostilidades se conviertan en un conflicto más amplio con implicancias globales.
Las autoridades iraníes, por su parte, aseguraron que harán todo lo posible para garantizar la seguridad de ciudadanos e instituciones chinas en su territorio, un gesto que refleja la profundidad de los vínculos entre Pekín y Teherán en medio de una crisis que ya ha modificado los equilibrios geopolíticos en la región.
Este nuevo capítulo de la escalada en Medio Oriente muestra cómo la participación diplomática de actores globales como China puede redefinir no solo las relaciones bilaterales sino también el alcance de la confrontación en una región que ahora enfrenta un escenario de inestabilidad con potencial impacto internacional.
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