3 de marzo de 2026
El movimiento refleja el temor de los inversores ante posibles disrupciones en el suministro energético mundial y la creciente aversión al riesgo que caracteriza a un contexto geopolítico altamente incierto.
El avance del conflicto en Medio Oriente ha provocado una reacción inmediata en los mercados internacionales, donde con el reinicio de las operaciones en los mercados se observaron movimientos bruscos en los precios de activos clave. El precio del petróleo experimentó una fuerte subida, alcanzando niveles no vistos en más de un año, con el barril de referencia Brent superando los 80 dólares en determinados tramos de la jornada y registrando un aumento de hasta 8,1% o más en sus picos intradía, impulsado por el temor a que la escalada bélica interrumpa el flujo de crudo por rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
La presión alcista sobre el crudo se refleja en las estimaciones de los analistas, que prevén que el barril Brent podría mantenerse en rangos altos, incluso entre 80 y 90 dólares por barril durante la semana, dependiendo de cómo se desarrolle el conflicto y las posibles desescaladas impulsadas por potencias como Estados Unidos.
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En este contexto de incertidumbre geopolítica, los inversores también buscaron refugio en activos considerados seguros, lo que se tradujo en un salto del oro, otro de los instrumentos tradicionales de cobertura ante eventos extremos. Asimismo, los futuros sobre gasolina y otros combustibles reflejaron incrementos, con subas que en algunos casos superaron el 9%, elevando los precios en surtidores a niveles no vistos desde meses anteriores.
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La escalada del conflicto en Medio Oriente provoca picos en precios del crudo y del oro, mientras los índices bursátiles registran caídas significativas.
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La reacción de los mercados de renta variable no se hizo esperar: las principales bolsas de valores mostraron caídas relevantes en sus cotizaciones, producto de la aversión al riesgo que domina a los operadores. Los índices accionarios se vieron presionados por la incertidumbre sobre el impacto de una posible interrupción del suministro energético y las consecuencias económicas que un conflicto prolongado podría generar, tanto en la actividad económica global como en la inflación.
El fortalecimiento del dólar estadounidense frente a otras monedas, otra señal típica de períodos de tensión financiera, también acompañó estas fluctuaciones. En Estados Unidos, algunos analistas advirtieron que el aumento de los precios de los combustibles podría tener implicancias políticas y económicas, dado que los incrementos en los costos de la energía suelen influir en el humor de los consumidores y en la agenda de los principales líderes políticos.
Actualmente, los mercados operan en un clima de vigilancia constante, con las cotizaciones incorporando primas de riesgo elevadas ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue. Más allá de las reacciones puntuales de la jornada, los analistas subrayan que la evolución del enfrentamiento en Medio Oriente seguirá siendo un factor clave para las perspectivas de los precios del petróleo, el oro y los activos financieros en los próximos días.
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