4 de marzo de 2026
Los trabajadores de la histórica fábrica de neumáticos protestaron hoy en el microcentro porteño contra los 920 despidos y el cierre de la planta en Virreyes. La conciliación obligatoria se extendió hasta el 11 de marzo, pero en la calle hubo enfrentamientos: Policía de la Ciudad y Gendarmería avanzaron con gases pimienta, palos y camión hidrante. Un efectivo resultó herido y se reportan corridas y detenidos. La CGT y el SUTNA repudian el operativo como represivo.
El conflicto por el cierre de
FATE (la histórica fábrica argentina de neumáticos) escaló este miércoles 4 de
marzo, con una reunión que no llegó a buen puerto y terminó en incidentes
violentos frente a la Secretaría de Trabajo, en la Avenida Leandro N. Alem del
microcentro porteño.
Cabe recordar que FATE, propiedad
de la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de historia, anunció a
mediados de febrero el cierre definitivo de su planta en Virreyes (San
Fernando, Buenos Aires). Esto implica el despido de 920 trabajadores y el cese
total de la producción local.
La empresa atribuye la decisión a
la caída de ventas (operaba al 30% de capacidad), importaciones masivas de
neumáticos más baratos, conflictividad gremial prolongada con el Sindicato
Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) y cambios en el mercado
por la apertura comercial.
Tras el anuncio, el Gobierno
dictó conciliación obligatoria para frenar el cierre y abrir negociaciones.
Los trabajadores y el sindicato
exigen la reapertura de la planta y la reincorporación de todos los despedidos.
Los trabajadores de FATE, junto
con apoyo de gremios (SUTNA, CGT, CTA, ATE, La Bancaria, entre otros),
movimientos sociales, diputados y organizaciones de izquierda, se movilizaron a
la Secretaría de Trabajo para una audiencia clave.
La reunión fracasó ya que no hubo
acuerdo entre las partes (empresa, sindicato y funcionarios).
El Gobierno extendió la
conciliación obligatoria hasta el 11 de marzo para ganar tiempo y evitar el
cierre inmediato, y anunció que prepara una nueva reunión.
En la calle, la protesta derivó
en enfrentamientos. Los manifestantes cortaron la avenida y el carril del
Metrobus.
La Policía de la Ciudad (aplicando
el protocolo antipiquetes) y efectivos de la Policía Federal/Gendarmería
avanzaron para despejar la zona.
Se usaron gas pimienta, golpes,
palos, balas de goma y camiones hidrantes (según varios reportes). Hubo
corridas, empujones y persecuciones. Al menos un policía resultó herido.
La CGT repudió el operativo como
"represivo" y se solidarizó con la lucha.
La versión oficial del Ministerio
de Capital Humano indica que intervinieron para restablecer el orden ante
acciones que no fueron pacíficas y que obstaculizaban el ingreso/egreso al
edificio y el tránsito.
Es un conflicto duro que refleja
tensiones más amplias: cierre de industrias tradicionales, despidos masivos,
apertura importadora y respuestas sindicales fuertes.
Los trabajadores siguen en pie de
lucha, con apoyo amplio de la CGT y la izquierda, y el caso podría escalar en
los próximos días mientras rige la conciliación extendida.
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