5 de marzo de 2026
Mientras el resto de la administración pública atraviesa un recorte severo, el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI), dirigido por el Dr.
De acuerdo con un reporte de Cadena 3, se han encendido "señales amarillas" en todo el territorio nacional. Médicos de cabecera, odontólogos y clínicas privadas alertan sobre una situación de asfixia financiera que pone en riesgo la continuidad de la atención médica para millones de adultos mayores.
La amenaza ya no es teórica. En la provincia de Buenos Aires, específicamente en Junín, los odontólogos han suspendido las prestaciones. El efecto dominó se extiende con alertas similares en:
Córdoba
Neuquén
Río Negro
Chubut
La Pampa
Los prestadores denuncian que, aunque el PAMI maneja cifras billonarias, los honorarios quedaron congelados frente a una suba estrepitosa de costos operativos e insumos médicos durante el primer bimestre de 2026.
El contraste entre los datos macro y la realidad del consultorio es llamativo. Entre fines de 2022 y 2025, la inflación se multiplicó por 9,4 veces. En ese mismo período, el gasto total del PAMI saltó de 0,8 billones a 8,3 billones de pesos (un incremento de 10,4 veces).
Aún más contundente es el gasto en el "corazón" del servicio: prestaciones médicas y remedios, que se multiplicaron por 11 veces, alcanzando los 7,1 billones de pesos. En términos reales, el PAMI no solo resistió el ajuste, sino que expandió su capacidad de gasto por encima del índice general de precios.
Desde la sede central del PAMI, la respuesta a las quejas se traduce en control. Bajo la conducción de Esteban Leguizamo, se han intensificado las auditorías internas que exponen irregularidades sistémicas.
Uno de los hallazgos más escandalosos reportados involucra a un prestador con solo dos quirófanos que declaró 283 internaciones y 95 pacientes atendidos en apenas cinco horas; un volumen físicamente imposible para su infraestructura.
A pesar de la aparente bonanza presupuestaria, el Sindicato de Trabajadores Pasivos (CTA) y diversas cámaras médicas advierten que la industria de la salud atraviesa una crisis de costos particular. La brecha entre lo que el PAMI gasta "en los papeles" y lo que llega efectivamente al bolsillo de los profesionales es el punto de fricción que hoy amenaza con dejar a los jubilados sin atención básica.
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