11 de marzo de 2026
Mientras las provincias arden por conflictos docentes y salarios de miseria, diez mandatarios viajaron a la Gran Manzana para ser ignorados por el Presidente. La bronca con Adorni y el trasfondo de una oportunidad política desperdiciada.
Lo que debía ser una instancia de "rosca" política de alto nivel y distensión en la capital del mundo terminó siendo un baño de realidad para diez gobernadores argentinos. Los mandatarios que integraron la comitiva de la "Argentina Week" en Nueva York regresan al país con las manos vacías, el orgullo herido y el estigma de haber sido relegados al "pasillo" por un Javier Milei que se movió dentro de una burbuja hermética.
A diferencia de las gestiones de Menem o Kirchner, quienes utilizaban los viajes al exterior para sellar acuerdos y ablandar opositores, Milei optó por el aislamiento. Martín Llaryora, Nacho Torres, Marcelo Orrego, Gustavo Sáenz, Rolando Figueroa, Alfredo Cornejo, Carlos Sadir, Raúl Jalil, Alberto Weretilneck y Claudio Vidal viajaron con la expectativa de un café a solas para destrabar fondos y proyectar el 2027.
Sin embargo, se encontraron con la "cápsula libertaria": un cerco infranqueable compuesto por Karina Milei, Luis Caputo y Manuel Adorni.
"Esperaban resolver varios temas pendientes, pero fue imposible acceder a ellos", confesó un colaborador de uno de los gobernadores. Los mandatarios se sintieron más como turistas calificados que como actores políticos de un país en crisis.
El malestar no es solo por las formas, sino por el costo de oportunidad -y económico- de esta travesía. Mientras los gobernadores participaban de cenas en el Council of the Americas, en sus distritos la tensión social alcanza niveles críticos:
Raúl Jalil (Catamarca): Mientras el gobernador buscaba una foto en Wall Street, su provincia atraviesa una crisis docente sin precedentes. Con salarios básicos que apenas rondan los $500.000, la educación catamarqueña está paralizada por protestas contra sueldos que no cubren la canasta básica.
Alfredo Cornejo (Mendoza): El mandatario radical tampoco escapa al fuego interno. Tras las masivas contramarchas en el último Carrusel de la Vendimia, el reclamo de los maestros mendocinos por una recomposición salarial real sigue siendo una brasa caliente que Cornejo dejó enfriar para viajar a EE.UU.
Uno de los puntos máximos de tensión ocurrió en el consulado argentino. Los gobernadores tuvieron que escuchar una charla de Manuel Adorni, cuyo tono fue calificado de "soberbio".
"Habló con el mismo tono canchero que usa con los periodistas en Casa Rosada, como si nosotros no supiéramos lo que pasa en el territorio", se quejó un funcionario provincial. La falta de un anuncio concreto para las provincias convirtió el viaje en un gasto superfluo de dólares que hoy escasean.
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