13 de marzo de 2026

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País. A 13 años de su asunción: Francisco, el papa que quiso una Iglesia para todos

El pontificado del Papa Francisco marcó una época particular para la Iglesia católica. Primer papa latinoamericano y primer jesuita en ocupar el trono de Pedro, su liderazgo estuvo atravesado por un mensaje persistente: cercanía con los pobres, diálogo con el mundo y una Iglesia capaz de salir al encuentro de los que menos tienen.

El 13 de marzo de 2013, cuando el humo blanco emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina, el mundo escuchó un nombre que marcaría una nueva etapa en la historia de la Iglesia. El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio se convertía en el Papa Francisco, el primer pontífice argentino, latinoamericano, el primer jesuita y el primer papa proveniente del hemisferio sur.

Aquel día, desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, el nuevo pontífice se presentó ante los fieles con una frase que rápidamente recorrió el planeta: "Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscar al obispo de Roma casi al fin del mundo."

Ese gesto inicial anticipaba el estilo que marcaría todo su pontificado: cercanía, sencillez y palabras directas que abrieron corazones más allá de la Iglesia católica.

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Nacido el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, hijo de inmigrantes italianos, Bergoglio había recorrido un largo camino pastoral dentro de la Iglesia antes de llegar al Vaticano. Fue sacerdote, provincial de los jesuitas, arzobispo de Buenos Aires y cardenal. Pero incluso después de convertirse en papa, mantuvo un estilo austero que lo distinguió de muchos de sus predecesores.

Se cumplen ocho años de la asunción del Papa Francisco

El Papa Francisco saluda a los fieles desde el balcón de la Basílica de San Pedro el 13 de marzo de 2013, tras ser elegido pontífice y convertirse en el primer papa latinoamericano de la historia.

Desde el comienzo de su pontificado, Francisco insistió en la necesidad de transformar la actitud pastoral de la Iglesia. Una de sus frases más citadas resumió ese enfoque: "Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad".

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Ese concepto de una "Iglesia en salida" se convirtió en uno de los ejes centrales de su pensamiento. Para el pontífice, la institución debía abandonar la autorreferencialidad y acercarse a quienes viven en los márgenes de la sociedad.

Su preocupación por los sectores más vulnerables fue constante. A lo largo de su pontificado defendió a los pobres, a los migrantes y a quienes sufren las consecuencias de la desigualdad. En múltiples ocasiones repitió una idea que sintetizaba su visión social: "Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres."

El mensaje de Francisco también se proyectó hacia los grandes desafíos globales. En 2015 publicó la encíclica Laudato si', dedicada al cuidado del planeta, un documento que tuvo impacto mundial al colocar la crisis ambiental en el centro del debate moral.

En ese texto dejó una advertencia que sería repetida en numerosos foros internacionales: "La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería."

Para el pontífice, la defensa del ambiente estaba inseparablemente ligada a la defensa de la dignidad humana. Por eso sostuvo que el mundo debía escuchar simultáneamente "el clamor de la tierra y el clamor de los pobres".

Otro de los rasgos distintivos de su papado fue el llamado constante al encuentro entre las personas. Frente a un escenario global atravesado por conflictos políticos y sociales, Francisco insistió en la necesidad de construir puentes. "La unidad es superior al conflicto."

Ese principio formó parte de su propuesta de una "cultura del encuentro", una idea que atravesó muchos de sus discursos y documentos.

A lo largo de los años, Francisco también dejó reflexiones que trascendieron el ámbito religioso y se difundieron en todo el mundo. Entre ellas, una de las más recordadas sintetiza su mirada sobre la convivencia humana: "La ternura no es la virtud de los débiles, sino la expresión más fuerte del amor."

Su pontificado estuvo marcado también por gestos simbólicos que reforzaron su mensaje pastoral: visitas a cárceles, encuentros con refugiados, diálogos con líderes de otras religiones y llamados constantes a la paz.

En el plano institucional, impulsó reformas dentro del Vaticano, promovió mayor transparencia en la administración de la Santa Sede y buscó renovar la estructura de gobierno de la Iglesia.

Con el paso del tiempo, el pontificado de Francisco quedó asociado a una idea central: la de una Iglesia más cercana a la gente y comprometida con los problemas del mundo contemporáneo.

Años después de aquel primer saludo desde el balcón de la Basílica de San Pedro, su voz continuó recordando el mismo mensaje que atravesó todo su papado: que la fe debía traducirse en misericordia, solidaridad y esperanza.

Y en esa convicción quedó resumido el legado del Papa Francisco: el de un pastor que buscó acercar la Iglesia al mundo, recordando que la verdadera autoridad espiritual nace del servicio y de la cercanía con los demás.

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