19 de marzo de 2026
Siete presuntos narcotraficantes y un civil (tomado como rehén por los criminales) perdieron la vida. Uno de los fallecidos es Cláudio Augusto dos Santos, alias "Jiló", uno de los jefes más buscados del Comando Vermelho en el Morro dos Prazeres (55 años, con múltiples órdenes por tráfico, homicidios y secuestros). En represalia, narcos incendiaron un autobús y bloquearon calles. La acción "Colmeia" involucró 150 agentes y blindados en comunidades como Prazeres, Fallet-Fogueteiro, Coroa y más.
Un
operativo policial realizado este miércoles 18 de marzo en varias favelas del
centro de Río de Janeiro dejó al menos ocho muertos, entre ellos un importante
líder narcotraficante local.
La
operación, denominada "Colmeia" y liderada por el Batalhão de
Operações Policiais Especiais (BOPE) de la Policía Militar, se llevó a cabo en
al menos cinco comunidades: Morro dos Prazeres, Fallet-Fogueteiro,
Escondidinho, Coroa y Paula Ramos.
El
objetivo principal era desarticular una facción del Comando Vermelho (CV), una
de las organizaciones criminales más poderosas de la ciudad.
Entre
los fallecidos se encuentra Cláudio Augusto dos Santos, de 55 años, conocido
como "Jiló", uno de los jefes del tráfico de drogas en el Morro dos
Prazeres. Era un objetivo prioritario, buscado por múltiples órdenes de
captura, incluyendo por tráfico de drogas y homicidios.
La
policía lo consideraba un capo veterano y de larga data en la estructura del
CV.
De
los ocho muertos, siete eran presuntos traficantes o miembros del grupo
criminal y uno era un residente local (un morador civil), quien fue hecho rehén
por los traficantes durante el enfrentamiento y resultó baleado en la cabeza,
sin resistir a las heridas. Su pareja sobrevivió.
Según
las autoridades, los criminales usaron a civiles como escudos humanos durante
el tiroteo, lo que generó críticas y versiones encontradas sobre las
circunstancias.
Hubo
reportes de pánico entre los habitantes, con relatos de
"narcoterrorismo" por parte de la policía, y se mencionó que los
traficantes incendiaron un autobús en represalia.
La
operación involucró a alrededor de 150 agentes y resultó en la muerte de los
sospechosos tras intensos enfrentamientos. No se reportaron bajas policiales en
los balances iniciales.
Este
tipo de acciones en favelas de Río suelen generar debate sobre el uso de la
fuerza letal, los derechos humanos y el impacto en la población civil, aunque
las autoridades las justifican como necesarias para combatir el control
territorial del crimen organizado.
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