20 de marzo de 2026
El Pentágono solicitará al Congreso de Estados Unidos un presupuesto adicional de u$s200.000 millones para sostener la guerra contra Irán, en medio de una escalada militar que ya impacta en el precio del petróleo y en la economía global.
El gobierno de Estados Unidos avanzará con un pedido al Congreso para obtener un financiamiento extraordinario destinado a sostener la guerra contra Irán, en un contexto de creciente escalada militar y costos operativos en aumento. El Pentágono prevé solicitar alrededor de u$s200.000 millones, una cifra que representa una porción significativa del presupuesto de defensa y que busca garantizar la continuidad de las operaciones junto a Israel.
El anuncio fue realizado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien justificó la magnitud del pedido en la necesidad de reponer armamento, sostener a las tropas desplegadas y ampliar las capacidades militares en el marco del conflicto. En ese sentido, afirmó que "hace falta dinero para matar a los malos", al explicar los objetivos del financiamiento adicional.
La solicitud se produce cuando la guerra atraviesa sus primeras semanas y ya evidencia un alto nivel de gasto. Según estimaciones oficiales, en los primeros días de la ofensiva el costo superó los u$s11.300 millones, principalmente por el uso intensivo de municiones y despliegues militares a gran escala.
El nuevo pedido de fondos apunta a cubrir no solo los costos inmediatos, sino también a reforzar el arsenal y garantizar la continuidad de una operación que no tiene un plazo definido de finalización. Aunque en un inicio se planteó como una intervención de corta duración, las autoridades estadounidenses reconocen que el conflicto podría extenderse en el tiempo.
En paralelo, el presidente Donald Trump sostuvo que la guerra podría concluir "muy pronto", aunque desde el propio Pentágono no establecieron una fecha concreta para el fin de las operaciones.
El desarrollo del conflicto se centra en debilitar las capacidades militares de Irán, incluyendo su programa de misiles y su infraestructura estratégica. Las acciones militares también incluyen el despliegue de más tropas en el Golfo Pérsico y el control de rutas clave como el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustancial del comercio energético global.
La evolución de la guerra ya comenzó a tener efectos en los mercados internacionales. El impacto sobre el precio del petróleo se hizo visible tras ataques a infraestructura energética en la región, con subas significativas en las cotizaciones y señales de tensión en el abastecimiento global.

Pete Hegsteth, secretario de Defensa de los Estados Unidos.
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Además del frente militar, el conflicto también presenta desafíos en el plano político interno de Estados Unidos. La aprobación del presupuesto solicitado por el Pentágono no está garantizada, en un contexto de debate en el Congreso y cuestionamientos sobre el alcance, los costos y los objetivos de la intervención.
La ofensiva, que se desarrolla en coordinación con Israel, forma parte de una estrategia orientada a neutralizar las capacidades de Irán y limitar su influencia regional, en un escenario que combina operaciones militares, presión geopolítica y consecuencias económicas de alcance global.
Con la solicitud de nuevos fondos, la administración estadounidense busca asegurar la continuidad de la guerra en Medio Oriente, mientras el conflicto sigue expandiendo su impacto tanto en el terreno militar como en la economía internacional.
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