23 de marzo de 2026
Una diputada estadual de San Pablo quedó en el centro de la polémica tras protagonizar un episodio de blackface durante una sesión legislativa. El hecho derivó en denuncias por racismo, transfobia y un pedido formal de destitución impulsado por otros legisladores.
Un fuerte escándalo político en Brasil se desató luego de que la diputada estadual Fabiana Bolsonaro realizara una polémica intervención en la Asamblea Legislativa de San Pablo, donde se pintó el rostro y el cuerpo de negro en plena sesión. El episodio generó un inmediato rechazo dentro del ámbito legislativo y derivó en denuncias formales por racismo, transodio y prácticas de blackface, además de un pedido de destitución impulsado por un grupo de parlamentarios.
La escena ocurrió en el marco del debate por la designación de la diputada trans Erika Hilton al frente de la Comisión de Defensa de los Derechos de la Mujer. En ese contexto, Bolsonaro tomó la palabra y cuestionó esa designación con un discurso en el que afirmó que "las mujeres trans no son mujeres", mientras comenzaba a aplicarse maquillaje oscuro en la cara y los brazos como parte de su exposición.
Durante su intervención, la legisladora definió su acción como un "experimento social" y sostuvo: "¿Yo, soy negra ahora? Estoy pintada de negra, me reconozco como negra. ¿Por qué no puedo, entonces, presidir la Comisión de Antirracismo?". En esa misma línea, agregó que "no sirve de nada travestirse de mujer", en declaraciones que intensificaron el repudio dentro del recinto.

La diputada Fabiana Bolsonaro se pintó la cara durante una sesión y generó un fuerte rechazo político.
El episodio provocó interrupciones inmediatas. La diputada Mónica Seixas, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), planteó una cuestión de orden y acusó a su colega de transfobia, racismo y utilización de blackface, solicitando incluso la suspensión de la sesión y de su transmisión. Sin embargo, el presidente del cuerpo permitió que Bolsonaro concluyera su exposición y anunció que el caso sería elevado a las autoridades de la Cámara.
Tras lo ocurrido, un total de 18 legisladores presentaron una denuncia ante el Consejo de Ética de la Asamblea Legislativa de San Pablo con el objetivo de avanzar en la destitución de la diputada. En la presentación se argumentó que su conducta vulneró principios constitucionales y reforzó estigmas contra las personas trans. En paralelo, se impulsaron denuncias por discriminación racial ante instancias judiciales, incluyendo el Ministerio Público Federal y el de San Pablo.
En respuesta a la ola de cuestionamientos, Bolsonaro negó haber incurrido en prácticas de blackface y defendió su accionar. Aseguró que su manifestación buscó expresar respeto hacia la lucha histórica de la población negra y sostuvo que no tuvo intención de discriminar. A pesar de las denuncias, en los días posteriores reafirmó sus dichos a través de redes sociales, donde difundió fragmentos de su discurso y volvió a apuntar contra la población trans.
La legisladora, de 32 años, forma parte del Partido Liberal y adoptó el apellido Bolsonaro en 2022, aunque no tiene vínculo con el expresidente brasileño. Su nombre real es Fabiana de Lima Barroso. Además, en el pasado modificó legalmente su autodefinición étnica de "blanca" a "parda", una decisión que generó controversia en el sistema político brasileño por su impacto en el financiamiento partidario.
El caso continúa escalando en el ámbito institucional y político de Brasil, con repercusiones que atraviesan el debate sobre identidad de género, representación política y discriminación, en un contexto de alta sensibilidad social frente a este tipo de expresiones dentro de espacios públicos.
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