24 de marzo de 2026

Energía

Energía. La guerra en Medio Oriente ya vacía el bolsillo argentino: nafta a $2.000, inflación que no para y un invierno que preocupa

El conflicto entre EE.UU., Israel e Irán dejó de ser un problema lejano. El precio del petróleo se disparó, los combustibles ya subieron hasta 15% en marzo y el impacto se siente en el surtidor, el supermercado y hasta en los pasajes de avión.

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Redaccion mundopoder.com

La guerra en Medio Oriente ya vacía el bolsillo argentino: nafta a $2.000, inflación que no cede y un invierno que preocupa

El conflicto entre EE.UU., Israel e Irán dejó de ser un problema lejano. El precio del petróleo se disparó, los combustibles subieron hasta 15% en marzo y el impacto se siente en el surtidor, el supermercado y hasta en los pasajes de avión.


La guerra en Medio Oriente cruzó el océano y aterrizó en la economía argentina con fuerza. Lo que parecía un conflicto geopolítico distante se convirtió en pocas semanas en un factor concreto de presión sobre los precios, la inflación y los bolsillos de millones de argentinos. El encarecimiento del petróleo, del gas natural licuado y de los fertilizantes ya se trasladó a los surtidores, a los costos del agro, a los pasajes aéreos y a las expectativas de inflación.


El surtidor, el primer golpe

El impacto más visible llegó primero a las estaciones de servicio. El precio internacional del petróleo pasó de unos 70 dólares por barril en febrero a picos de 120 dólares en marzo, y actualmente se ubica cerca de los 110. Ese salto se tradujo de inmediato en los precios locales.

Las cuatro grandes petroleras que operan en el país - YPF, Shell, Axion Energy y Puma Energy - aplicaron subas en línea con el mercado. YPF, la petrolera estatal y líder del mercado con más de 1.600 estaciones en todo el país, superó los $2.000 por litro en sus naftas premium e Infinia Diesel. Axion Energy, subsidiaria de Pan American Energy y segunda en participación de mercado, llevó su nafta súper de $1.825 a $1.937 y la premium de $2.035 a $2.160. Shell acompañó las subas con valores similares en CABA y el interior, mientras que Puma Energy, con fuerte presencia en zonas rurales y el interior del país, también ajustó sus pizarras en línea con el mercado.

Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP, los precios de las naftas y el gasoil acumulan en el mes incrementos del 15% y 14,6% respectivamente. Un golpe que se siente en cada carga.

La inflación de marzo, bajo la lupa

El aumento de los combustibles no queda solo en el surtidor. Se traslada a toda la cadena: transporte, logística, distribución y precios en las góndolas. La consultora Empiria calculó que los incrementos de naftas y gasoil ya sumaron 0,56 puntos porcentuales a la inflación de marzo, contabilizando impactos de segunda ronda. La inflación del mes rondaría el 3,5%, y por primera vez en 12 meses volvería a comenzar con un "3" adelante.

Un escenario que complica los planes del Gobierno de Javier Milei, que buscaba consolidar la desaceleración de precios como uno de sus principales logros políticos. Esta semana, algunos proveedores de supermercados ya informaron subas de entre 2% y 3% promedio. El dato de inflación de marzo que publicará el INDEC en abril será una prueba de fuego para la gestión.

El Estrecho de Ormuz, la clave de todo

Para entender qué está pasando hay que mirar el mapa. El barril de crudo superó los USD 100 - nivel que no alcanzaba desde 2022 - tras el bloqueo de Irán al Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado. La Agencia Internacional de la Energía ya definió esta crisis como la mayor disrupción de oferta en la historia del mercado petrolero global.

Las consecuencias se sienten en toda la cadena energética. El valor del diésel trepó a USD 160 por barril, mientras que el combustible para aviones alcanzó los USD 200 por barril. Las proyecciones coinciden en que existen inventarios suficientes solo para tres o cuatro meses. Si el conflicto se extiende, lo peor puede estar por venir.

El invierno que preocupa: el gas en la mira

El problema más grave todavía puede estar por venir. El precio internacional del gas natural licuado (GNL) pasó de entre 9 y 10 dólares por millón de BTU a más de 23 dólares, lo que podría encarecer las tarifas para hogares e industrias o presionar sobre los subsidios estatales durante los meses de frío.

Este año el Gobierno decidió que la importación y comercialización del GNL quede a cargo de un privado, bajo una licitación cuya adjudicación está prevista para abril. Si el precio internacional llega tensionado a ese proceso, el impacto puede terminar trasladándose a las facturas del invierno 2026. En otras palabras: la calefacción puede ser muy cara esta temporada.

El agro también sangra

En plena cosecha gruesa, el encarecimiento del gasoil y de insumos como la urea - que subió más de 40% - eleva los costos de producción y reduce la competitividad de las exportaciones agropecuarias. Moody's Local estima que los productores locales de granos enfrentarán menores márgenes por el aumento en los costos de los fertilizantes, y que la rentabilidad durante la campaña fina 2026/27 se verá negativamente afectada.

Vaca Muerta, la contracara

No todo es negativo. En medio del shock, Argentina tiene una carta a favor: es productora y exportadora de petróleo. YPF, Pan American Energy y Tecpetrol, las tres grandes operadoras de Vaca Muerta, son las principales beneficiadas del salto en el precio del crudo. Por cada dólar que sube el barril, el país puede obtener entre USD 100 y USD 120 millones extra. Las exportaciones de energía podrían saltar entre USD 3.000 y USD 4.000 millones en 2026. Una bocanada de dólares frescos para las reservas del Banco Central.

Pero esa mejora en las cuentas públicas no alcanza para amortiguar el golpe que ya sufren los ciudadanos de a pie.

La conclusión es clara

La guerra en Medio Oriente no es solo una amenaza geopolítica global. Para los argentinos es el precio de la nafta en el surtidor, el colectivo más caro, el supermercado que ajusta y una factura de gas que amenaza con explotar en invierno. YPF, Shell, Axion, Puma y Pan American Energy ya ajustaron sus pizarras. Y si el Estrecho de Ormuz no se reabre pronto, los próximos meses pueden ser aún más difíciles.

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