3 de abril de 2026
El niño murió en diciembre de 2022 por hambre extrema e hipotermia. Mensajes de texto revelan burlas crueles y que se llamaban "sus carceleras". Su hermano menor sobrevivió al horror. El juicio ya tuvo alegatos finales. El veredicto se espera en las próximas semanas.
Un
caso real y extremadamente perturbador que está en juicio en Ontario, Canadá.
Las
acusadas son Brandy Cooney (44 años) y Becky Hamber (46 años), una pareja de
mujeres de Burlington que estaban en proceso de adoptar a dos hermanos
indígenas (identificados judicialmente solo como L.L. de 12 años y su hermano
menor J.L.).
Según
la fiscalía (Crown), el niño mayor (L.L.) murió el 21 de diciembre de 2022
después de años de tortura sistemática, aislamiento, hambre extrema, exposición
al frío y negligencia. Fue encontrado inconsciente, empapado y emaciado en el
sótano de la casa. Murió en el hospital por causas relacionadas con hipotermia
y desnutrición severa. El niño había dejado de crecer y hasta se había
"encogido" en comparación con su altura anterior.
Las
acusaciones incluyen:
La
fiscalía presentó mensajes de texto entre las dos mujeres donde se burlaban del
niño, lo llamaban "dumb f***" y escribían cosas como "shiver shiver
dumb f-k" (refiriéndose a que temblara de frío), mientras lo obligaban a usar
un traje de neopreno mojado en condiciones de frío.
También
lo describían como alguien a quien "odiaban" y hablaban de sí mismas
como sus "carceleras".
El
hermano menor testificó (a través de videos) sobre reglas estrictas,
aislamiento, castigos y un "sistema de restricción" que incluía
cierres y bridas.
La
defensa alega que los niños tenían problemas de conducta y que ellas no son
culpables, pero la fiscalía sostiene que las evidencias (médicas, mensajes y
testimonios) muestran una crueldad deliberada durante años.
Estado
actual
El
juicio (sin jurado, solo juez) está en sus etapas finales: ya hubo alegatos de
clausura recientes.
Todavía
no hay veredicto definitivo en las fuentes más actualizadas. Las dos mujeres se
declararon no culpables. Hay además una demanda civil separada de la familia
biológica contra las sociedades de protección infantil (Children's Aid
Societies) y médicos por presunta negligencia al no intervenir a tiempo a pesar
de señales de alerta.
Comparación
con el caso Lucio Dupuy
Ambos
involucran abuso extremo y muerte de un niño a manos de una pareja del mismo
sexo (en Argentina, la madre y su pareja lesbiana; aquí, dos mujeres
foster/adoptivas).
En
ambos casos se habla de tortura prolongada, negligencia de
autoridades/supervisión y un debate sobre cómo se prioriza o ignora el
bienestar infantil en contextos de colocación familiar o adopción por parejas
no tradicionales.
El
niño canadiense era indígena, lo que añade otra capa sensible en Canadá (donde
hay historia de abusos en sistemas de cuidado).
Estos
casos generan indignación porque muestran fallas graves en los sistemas de
protección infantil: niños que quedan bajo cuidado de personas que, según la
acusación, los trataron con sadismo en lugar de protegerlos.
La
orientación sexual de las adultas no es el crimen en sí (hay abusadores en todo
tipo de parejas), pero sí resalta que el abuso infantil no tiene género ni
orientación; puede ocurrir en cualquier configuración familiar y a menudo se
minimiza por ideología o burocracia.
Es
un recordatorio brutal de que los niños son los más vulnerables y que las
instituciones (foster care, servicios sociales, médicos) deben priorizar su
seguridad por encima de cualquier agenda.
La
tortura y el asesinato de un niño no tiene justificación ni excusa. El sistema
falló rotundamente aquí, como en muchos otros casos similares en distintos
países.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario