5 de abril de 2026
El presidente estadounidense lanzó un ultimátum en pleno Domingo de Pascua y elevó la tensión global con advertencias directas sobre posibles bombardeos a infraestructura clave.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló el conflicto con Irán con un mensaje de alto voltaje político y militar, en el que exigió la reapertura del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo. La advertencia, difundida a través de sus redes sociales, incluyó un tono inusualmente agresivo y dejó en claro que Washington evalúa una respuesta militar de gran escala.
En ese contexto, el mandatario lanzó una frase que generó repercusión global: "Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno. ¡Solo miren!", estableciendo un ultimátum que, según indicó, tiene un plazo inmediato.
El mensaje de Trump no solo apuntó a la reapertura del paso marítimo, sino que también sugirió que ya existen objetivos definidos para una eventual ofensiva. En ese sentido, el presidente advirtió que el martes podría convertirse en el "Día de las plantas eléctricas y el Día de los puentes" en Irán, en una clara alusión a posibles ataques sobre infraestructura civil y estratégica.
La escalada se produce en medio de un conflicto que ya impacta en la economía global. El bloqueo del estrecho, atribuido a Irán, afecta el tránsito de cerca del 20% del petróleo mundial, lo que provocó un fuerte aumento en los precios de la energía.
En otra publicación, Trump redobló la presión: "El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos", reafirmando la posibilidad de una intervención militar si no hay cambios en la situación.
El endurecimiento de la postura de la Casa Blanca se da luego de una serie de episodios que incrementaron la tensión en Medio Oriente. Entre ellos, el presunto derribo de un caza estadounidense y ataques con drones contra instalaciones petroleras en Kuwait, atribuidos a fuerzas vinculadas a Irán.
Si bien en semanas anteriores Trump había dejado abierta la puerta a una salida diplomática, sus últimas declaraciones marcan un giro hacia una postura más confrontativa. "No habrá nada igual", advirtió, en referencia a la magnitud de la posible respuesta militar.
Desde Washington consideran inaceptable que Teherán mantenga el control sobre el paso marítimo, al que Irán calificó como una zona que "ya no será de libre navegación", lo que profundiza el conflicto en uno de los puntos más sensibles del comercio energético global.
Del lado iraní, la reacción no se hizo esperar. El general Ali Abdollahi Aliabadi calificó las amenazas de Trump como "una acción impotente, nerviosa y estúpida", y advirtió que cualquier ataque tendrá consecuencias inmediatas.
Según afirmó, si Estados Unidos avanza contra infraestructura clave, Irán responderá con "ataques devastadores y continuos" dirigidos a bases estadounidenses en la región.
Este intercambio de amenazas coloca al conflicto en un punto crítico, con el riesgo latente de una escalada militar de gran magnitud que podría impactar no solo en Medio Oriente, sino también en la estabilidad económica y política a nivel global.
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