6 de abril de 2026
La Armada Argentina enfrenta una situación crítica al no contar con submarinos operativos, una herramienta estratégica para la defensa del Mar Argentino, el control del Atlántico Sur y la protección de los recursos naturales.
La Armada Argentina atraviesa uno de los momentos más complejos en materia de capacidades militares desde el retorno de la democracia, con un escenario marcado por la ausencia de submarinos operativos, un recurso considerado central para las tareas de vigilancia, disuasión y control marítimo.
La situación se da a más de siete años de la tragedia del ARA San Juan, un episodio que marcó un punto de inflexión en la estructura de la fuerza naval y que dejó como consecuencia una progresiva pérdida de capacidades en el área submarina. Desde entonces, la recuperación de esta herramienta estratégica no logró concretarse, lo que derivó en un escenario actual donde la Argentina carece de unidades en condiciones de operar en el mar.
Los submarinos son considerados piezas clave dentro de cualquier sistema de defensa, especialmente en lo que respecta a la vigilancia de amplias extensiones marítimas como el Mar Argentino, así como para el control del Atlántico Sur, una región de alta relevancia geopolítica y económica. Su ausencia limita las posibilidades de monitoreo y reduce la capacidad de respuesta ante posibles amenazas o actividades ilegales en aguas jurisdiccionales.
En este contexto, fuentes vinculadas a la fuerza naval advierten sobre el deterioro sostenido de las capacidades operativas, en un escenario en el que la falta de inversión y la postergación de proyectos de modernización impactaron directamente en el estado de los sistemas de defensa. La pérdida de la capacidad submarina se inscribe así en un proceso más amplio de debilitamiento de recursos estratégicos.
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Actualmente, uno de los pocos submarinos existentes, el ARA Salta, no se encuentra en condiciones de operar y es utilizado exclusivamente para tareas de adiestramiento, lo que refleja el nivel de limitación en el que se encuentra la flota submarina argentina.

La falta de submarinos impacta en el control del Atlántico Sur.
A lo largo de los últimos años, distintos sectores han señalado la necesidad de avanzar en la incorporación de nuevas unidades que permitan recuperar la capacidad de la fuerza, en un contexto donde otros países continúan desarrollando y fortaleciendo sus sistemas submarinos como parte de sus estrategias de defensa.
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La ausencia de submarinos operativos en Argentina no sólo afecta la capacidad militar, sino que también impacta en la protección de los recursos naturales y en el control de actividades como la pesca ilegal, uno de los principales desafíos en el Atlántico Sur.
En paralelo, la situación expone las dificultades estructurales para sostener programas de reequipamiento a largo plazo, en un contexto donde las decisiones vinculadas a la defensa suelen estar condicionadas por factores económicos y políticos.
De este modo, la falta de una capacidad submarina operativa se convierte en uno de los puntos más sensibles dentro del sistema de defensa nacional, con implicancias directas en la soberanía marítima y en la proyección estratégica del país en el ámbito regional.
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