10 de abril de 2026
No era solo un local de libros usados: era un living abierto, un punto de encuentro para lectores, escritores independientes y vecinos. Sillones cómodos, charlas como en un café de amigos y, sobre todo, un gesto que lo hacía único: todas las noches dejaban libros gratis en la puerta para quien quisiera llevarse uno. Ale y Fernando, sus dueños, tomaron la decisión tras dos años de fuerte caída en las ventas y el aumento de costos. "Después de dos años de barranca abajo y sin freno", contaron con el corazón pesado.
La
librería solidaria "Nuestro Arcón" cierra definitivamente. Se volvió querida
por su gesto solidario: todas las noches dejaba libros gratis en la puerta para
que quien quisiera pudiera llevarse uno, especialmente aquellos que no podían
pagarlos.
Los
dueños, un matrimonio apasionado por los libros, anunciaron el cierre
definitivo del local. Lo atribuyen a la crisis económica, con una fuerte caída
en las ventas durante los últimos dos años ("barranca abajo y sin
freno"), aumento de costos y menor poder adquisitivo de la gente (quien
antes compraba tres libros, hoy lleva uno o ninguno). Este viernes sería uno de
los últimos días de atención.
Además
de ser un espacio de libros usados a buenos precios, tenía un ambiente cálido,
casi como un "living" donde la gente se quedaba a charlar y leer. El
detalle de los libros regalados por las noches se convirtió en su sello más
recordado y valorado por los vecinos.
Después
de más de 10 años de ferias y unos 6-7 años con local físico, el contexto
económico los venció. "Después de dos años de barranca abajo y sin freno", con
ventas en picada ("el que compraba 15 libros hoy compra 3; y el que compraba 3,
hoy lleva uno"), aumento de costos y dificultad para pagar el alquiler (lo
abonaban semanal o cada tres días), decidieron entregar el local de Borges
1923.
Ale
expresó tristeza no solo por el local, sino por la situación del país: "Siento
que la batalla la ganó JM [Javier Milei], pero si somos decenas de miles de
lectores, seremos millones". Anunciaron que pasarían a la "clandestinidad":
seguirían vendiendo en ferias, online desde su casa en Almagro y por redes.
"Vamos a volver", prometieron.
Nuestro
Arcón no fue solo una librería: fue el sueño de dos personas de 60+ años que
unieron sus vidas y bibliotecas para hacer circular libros, cultura y charlas.
Un espacio donde el libro usado tenía dignidad, donde se fomentaba la lectura
accesible y donde, por las noches, la generosidad se dejaba literalmente en la
puerta.
Es
una lástima más en la larga lista de cierres de librerías independientes en la
ciudad, que reflejan lo difícil que está el sector cultural en este contexto.
Si pasabas por ahí o eras de los que aprovechaban esos libros nocturnos, seguro
duele.
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