10 de abril de 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó con dureza la decisión de Irán de cobrar un peaje a los barcos que transitan por el estratégico estrecho de Ormuz, en medio de la tensión geopolítica que rodea a uno de los principales corredores energéticos del mundo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a apuntar contra Irán al cuestionar el cobro de un peaje a las embarcaciones que atraviesan el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio internacional de petróleo. En ese marco, el mandatario calificó la situación como "deshonrosa" y aseguró que el gobierno iraní "está haciendo un trabajo muy pobre", en referencia directa a la gestión del tránsito marítimo en la zona.
Las declaraciones fueron difundidas a través de sus redes sociales, donde Trump expresó su rechazo a la modalidad implementada por Teherán, que consiste en permitir el paso de cargamentos energéticos a cambio del pago de una tarifa. "Ese no es el trato que tenemos", sostuvo el presidente estadounidense, en una crítica que se suma a las tensiones acumuladas entre ambos países en torno al control de esta ruta estratégica.
El estrecho de Ormuz ocupa un lugar central en el comercio energético global, ya que por allí circula una proporción significativa del suministro mundial de crudo. Su relevancia geopolítica lo convierte en un punto de disputa clave en el escenario internacional, especialmente en contextos de conflicto o tensiones regionales.
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El cuestionamiento de Trump se da en un contexto en el que Estados Unidos ha insistido en la necesidad de garantizar la libre circulación por el paso marítimo y rechaza cualquier tipo de restricción o condicionamiento económico para su utilización. En esa línea, desde la Casa Blanca se ha planteado la exigencia de una apertura "inmediata y sin peajes", reforzando la postura de Washington frente a las decisiones adoptadas por el gobierno iraní.

Los peajes pueden llegar a alcanzar hasta los 2 millones de dólares por buque petrolero.
La controversia en torno al cobro de un peaje se inscribe dentro de una disputa más amplia sobre el control y la seguridad del tránsito en el estrecho, que en los últimos meses se vio afectado por conflictos militares y tensiones diplomáticas. En ese escenario, el paso marítimo se convirtió en un eje central de las negociaciones y en un factor determinante para la estabilidad del comercio internacional de energía.
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En sus declaraciones, Trump no solo cuestionó el mecanismo de cobro, sino que también puso en duda la gestión iraní sobre el tránsito en la zona, al insistir en que se trata de una práctica que no se corresponde con los acuerdos vigentes. Sus dichos reflejan la persistencia de diferencias entre ambas naciones respecto del uso y control de esta vía estratégica.
El planteo estadounidense se suma a una serie de presiones internacionales orientadas a asegurar la libre navegación en el estrecho de Ormuz, considerado un corredor vital para el abastecimiento energético global. En ese marco, la discusión sobre la imposición de tarifas para su utilización adquiere una dimensión que trasciende lo económico y se proyecta sobre el equilibrio geopolítico en la región.
Así, el cruce entre Washington y Teherán vuelve a poner en primer plano la importancia del estrecho y el impacto que cualquier restricción sobre su uso puede tener en el flujo de petróleo a nivel mundial, en un contexto donde la estabilidad de las rutas energéticas continúa siendo un factor clave para la economía global.
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