13 de abril de 2026
En un contexto global marcado por conflictos bélicos, una epidemia de soledad y crisis de salud mental en jóvenes, la fundación liderada en la región por Beatriz Goyoaga propone una revolución interna: el estrés no está afuera, sino en nuestras propias mentes.

En un mundo que parece correr hacia el abismo, la invitación es a hacer una pausa.
El panorama actual parece extraído de una distopía. Las noticias nos bombardean con ánimos bélicos que dividen naciones, mientras puertas adentro, la sociedad enfrenta una "guerra silenciosa": jóvenes que pierden el sentido de la vida, niveles récord de suicidio, una soledad punzante pese a estar hiperconectados y una irritabilidad a flor de piel que detona en cualquier esquina.

La sociedad es responsabilidad de todos, no solo de 'los otros'.
Sin
embargo, para la Fundación El Arte de Vivir, la raíz del problema no está en la
economía, ni en los conflictos geopolíticos, ni en las exigencias familiares.
La premisa es tan simple como disruptiva: el estrés no está en el trabajo, la
ansiedad no está en el dinero ni en los hijos; todo reside en nutras mentes.
La
respiración: el control remoto de nuestras emociones
Desde
hace 26 años, la fundación ha desembarcado con fuerza en América Latina de la
mano de Goyoaga. Su misión ha sido transversal y sin etiquetas. Ha llevado las
herramientas de bienestar tanto a los pasillos de máxima seguridad en las
cárceles y a personas en situación de calle, como a despachos de ministros,
rectores de universidades, cirujanos y altos empresarios.
La
sociedad es responsabilidad de todos, no solo de 'los otros'. El cambio real
empieza por casa, y nuestra primera casa es el cuerpo y la mente",
sostiene Goyoaga.
La propuesta se basa en dos pilares fundamentales que la ciencia empieza a mirar con lupa: la respiración y la meditación. Según la fundación, no podemos controlar nuestra mente directamente con la mente (es como intentar frenar una ola con las manos), pero sí podemos usar el ritmo de la respiración para calmar el sistema nervioso y disolver el estrés acumulado.

Si la mente es la que crea la guerra, es la mente la que debe cultivar la paz.
Un
llamado a la responsabilidad individual
La
campaña de paz que impulsa El Arte de Vivir no busca firmar tratados en mesas
diplomáticas, sino que cada individuo aprenda a gestionar su propia
"ecología mental".
*
Menos reactividad: Una persona que medita es una persona menos irritable en el
tráfico, en el trabajo o en el hogar.
*
Adiós a la soledad: Al reducir la ansiedad, se recupera la capacidad de
conectar genuinamente con los demás.
*
Foco en la juventud: Brindar herramientas a los más jóvenes para que sus
emociones no los desborden es, hoy más que nunca, una urgencia de salud
pública.
En
un mundo que parece correr hacia el abismo, la invitación es a hacer una pausa.
Si la mente es la que crea la guerra, es la mente la que debe cultivar la paz.
La tecnología para lograrlo es milenaria, gratuita y está tan cerca como
nuestra propia nariz: solo hay que aprender a respirar.
¿Crees
que este enfoque más humano y menos "externo" podría ayudar a bajar
los niveles de agresividad que vemos hoy en la calle?
Beatriz
V Goyoaga, Coordinadora General de Latam
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