El índice de salarios registró en febrero de 2026 un aumento del 2,4% mensual y del 35,8% interanual, según datos oficiales. Sin embargo, ese crecimiento quedó por debajo de la inflación del 2,9%, lo que volvió a reflejar una pérdida del poder adquisitivo. En lo que va del año, los ingresos acumulan una suba del 5,0% respecto a diciembre de 2025, aunque en términos reales el saldo sigue siendo negativo.
El dato consolida una tendencia: los salarios ya acumulan cuatro meses consecutivos de caída frente al IPC, ya que la última vez que lograron superarlo fue en octubre de 2025. La dinámica se repite pese a los incrementos nominales, lo que evidencia el impacto persistente de la inflación sobre los ingresos.
Qué sectores impulsaron la suba del índice
El crecimiento mensual del indicador se explicó por aumentos diferenciados según el tipo de empleo. El sector privado registrado subió 1,6%, el sector público avanzó 2,3% y el sector privado no registrado lideró con un 4,6%.
A pesar de estas subas, el resultado general fue negativo frente a la inflación. De hecho, en la comparación mensual, solo el sector informal logró ganarle al IPC, mientras que los trabajadores registrados -tanto públicos como privados- volvieron a quedar rezagados.
Salarios reales: la caída se profundiza
El economista Iván Cachanosky, de la Fundación Libertad y Progreso, explicó el deterioro en términos concretos: "En términos reales, esto implica que la evolución de los salarios fue -0,9% deflactada por la Canasta Básica Total (CBT) y -1% deflactada por IPC. De esta manera, se acumulan cuatro meses con salarios que corren por debajo de la inflación".
El analista, sin embargo, planteó una posible mejora hacia adelante: "No obstante, los niveles de inflación comenzarían a ceder a partir de abril por lo que probablemente haya un segundo semestre donde los salarios puedan recuperar el terreno perdido. Más aún, podrían observarse niveles de inflación que empiecen con uno en algún momento del segundo semestre, lo que también colaboraría a volver a darle respiro a la evolución del salario real".
Inflación: qué espera el mercado para los próximos meses
Las proyecciones de la City muestran un escenario de desaceleración, aunque todavía con niveles elevados. Lucio Garay Méndez, de EcoGo, advirtió que el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre el petróleo podrían sostener presiones inflacionarias: el freno en el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz limita la oferta energética y mantiene altos los precios del crudo.
En esa línea, estimó que la inflación de abril y mayo podría ubicarse por encima del 2% mensual, pese a cierta desaceleración.
Otros analistas coinciden con ese diagnóstico. Camilo Tiscornia, de C&T, anticipó que el IPC de abril "va a dar bastante menos que en marzo, salvo que ocurra una locura con la nafta", mientras que distintas consultoras proyectan un promedio cercano al 2,6% mensual para el segundo trimestre.

El impacto del petróleo y el contexto global
El aumento del precio internacional del petróleo aparece como un factor clave. Según el mercado, los valores podrían mantenerse por encima de los niveles del año pasado incluso si el conflicto geopolítico se modera.
Este fenómeno funciona como un "shock de doble filo": por un lado, presiona al alza la inflación interna a través de los combustibles y los costos logísticos; por otro, podría favorecer las cuentas externas en un país exportador de energía.
¿Puede bajar la inflación al 1%?
A pesar de las expectativas oficiales, el consenso de los economistas es más prudente. El presidente Javier Milei sostuvo que la inflación podría perforar el 1% mensual hacia agosto, pero las proyecciones privadas consideran ese escenario demasiado optimista.
De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central, la inflación recién bajaría del 2% mensual en agosto, con estimaciones del 1,8% para ese mes y septiembre. Para el cierre de 2026, las consultoras proyectan una inflación anual del 31,8%, incluso por encima de cálculos previos.
Un escenario de tensión para los ingresos
En este contexto, la evolución de los salarios sigue condicionada por la dinámica inflacionaria. Aunque en términos interanuales los ingresos aún superan al IPC, el deterioro mensual refleja un problema persistente: la recuperación del poder adquisitivo sigue sin consolidarse.
Con precios que continúan avanzando y ajustes salariales que no logran acompañar ese ritmo, el desafío para los próximos meses será revertir una tendencia que ya acumula varios meses de pérdida real para los trabajadores.



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