19 de abril de 2026
Un informe del CEPA advierte un deterioro del mercado laboral bonaerense, con mayor desocupación que la media nacional, caída del empleo formal y pérdida de poder adquisitivo.
La Provincia de Buenos Aires atraviesa un marcado deterioro en sus indicadores laborales: la tasa de desocupación se ubica en torno al 10% y se perdieron más de 96.000 empleos registrados desde la asunción del gobierno de Javier Milei. El dato refleja el impacto del ajuste económico en el principal distrito del país, que concentra cerca del 38% de la población nacional.
El diagnóstico surge de un informe del Centro de Economía Política Argentina, que analiza la evolución socioeconómica tomando como referencia el período previo al cambio de gobierno en noviembre de 2023.
Durante el cuarto trimestre de 2025, la tasa de desocupación en territorio bonaerense alcanzó el 9,5%, superando tanto el promedio nacional (7,5%) como el nivel registrado dos años antes (7,4%).
El informe también destaca un dato clave sobre la calidad del empleo: el 16,5% de las personas ocupadas busca otro trabajo, lo que evidencia ingresos insuficientes o condiciones laborales precarias.
En paralelo, se observa una caída simultánea de la tasa de empleo y la tasa de actividad, lo que sugiere un fenómeno de desaliento. Desde el CEPA explican: "Cuando ambas tasas disminuyen simultáneamente, suele indicar que una parte de la población dejó de buscar empleo, lo que puede estar asociado al desaliento".
El deterioro del mercado laboral golpea con más fuerza a los sectores más jóvenes. Entre personas de 14 a 29 años, la desocupación alcanzó niveles elevados:
Ambos indicadores se ubican muy por encima del promedio nacional y muestran incrementos significativos desde 2023.
El informe advierte sobre las consecuencias estructurales de este fenómeno: "La imposibilidad de acceder a un empleo limita los procesos de autonomía económica, retrasa la independencia del hogar de origen y condiciona decisiones fundamentales como la continuidad educativa, la formación de un hogar propio o el acceso a una vivienda".
Datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo confirman la tendencia. A nivel nacional, se perdieron 280.833 puestos de trabajo registrados desde la llegada de Milei al poder, de los cuales el 34,3% corresponde a la Provincia de Buenos Aires, es decir, 96.243 empleos.
Entre los factores que explican esta caída se destacan la eliminación de subsidios, la menor inversión en sectores tradicionales y la flexibilización laboral, además del crecimiento del empleo informal.
En ese sentido, el informe subraya: "Aunque la tasa de desempleo en Argentina se ubica en el 7,5%, este dato no refleja completamente la situación del mercado laboral... Para entender mejor la realidad del empleo en Argentina no alcanza con mirar cuántas personas trabajan, sino también en qué condiciones lo hacen".
En términos de ingresos, el panorama también muestra fragilidad. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, el salario real promedio en el sector privado registrado del Gran Buenos Aires creció apenas 2,3%, uno de los desempeños más bajos del país.
Si se analiza la evolución anual, en 2024 hubo una leve mejora, pero en 2025 se registró una caída que prácticamente anuló ese avance.
Además, el informe remarca que el poder adquisitivo se encuentra por debajo de los niveles de 2023, con una pérdida significativa si se consideran otros indicadores de inflación.
El deterioro también alcanza a los jubilados. En la provincia se concentra el 40% de los beneficiarios del país, con casi 2,8 millones de personas, pero el haber medio es de $541.901, por debajo del promedio nacional ($602.274).
Desde el CEPA advierten: "Un dato que muestra con claridad que el deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones no es un problema abstracto, sino una realidad cotidiana para millones de bonaerenses".
El informe concluye que el impacto del ajuste no es uniforme, sino que se concentra especialmente en el conurbano bonaerense, donde se agrupan sectores industriales y trabajadores vinculados al mercado interno.
En ese sentido, advierte: "Detrás de estos números hay una geografía del ajuste. El recorte del gasto público nacional y la retracción de la demanda interna golpearon de manera desproporcionada al conurbano bonaerense".
El resultado es un deterioro sostenido de las condiciones laborales y del poder de compra en el principal aglomerado urbano del país, que expone el costo social del proceso de estabilización macroeconómica.
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