21 de abril de 2026
Oficialismo y oposición compartieron el mismo espacio: asistieron el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el gobernador Axel Kicillof y varios ministros y dirigentes. La gran ausente fue la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se bajó a último momento. Según su entorno, prefirió evitar una "foto incómoda" y criticó que el evento se había "politizado". En cambio, participó de una misa en la Basílica de San José de Flores, donde el Papa fue bautizado.
La misa por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco se celebró este martes 21 de abril en la Basílica de Luján, organizada por la Conferencia Episcopal Argentina bajo el lema "memoria agradecida" y "compromiso misionero".
Adorni entrega limosna mientras el presidente de la cámara mira el billete.
El evento reunió a una amplia representación del arco político argentino, con presencia de oficialismo y oposición, aunque quedó marcada por la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien se bajó a último momento.
Presencias
destacadas
La postal más comentada fue la coincidencia de Adorni y Kicillof en el mismo espacio, pese a las diferencias políticas habituales. Se habló de una "tregua" momentánea o, al menos, de una foto que atravesó las grietas habituales, aunque con distancias marcadas entre los bloques.
La misa fue un homenaje religioso con fuerte carga simbólica por tratarse del primer aniversario de la muerte del primer papa argentino.
Victoria
Villarruel había confirmado su asistencia (incluso se la mencionaba como una de
las principales representantes del Ejecutivo junto a Adorni), pero se bajó a
mitad de camino hacia Luján. Según la mayoría de los medios, el motivo
principal fue evitar una "foto incómoda" al compartir la primera fila o un
lugar destacado con Manuel Adorni, en medio de las tensiones internas del
oficialismo (La Libertad Avanza).
En
lugar de ir a Luján, Villarruel asistió a una misa en la Basílica María
Auxiliadora (donde el papa Francisco fue bautizado). Allí explicó que prefirió
estar "entre la gente con humildad" porque, según su visión, la misa de Luján
"se había politizado" y reunía "lo peor de la casta política". Sus palabras
generaron fuertes repercusiones y críticas, incluso desde sectores afines al
gobierno.
Esta decisión profundiza la percepción de fracturas internas en el oficialismo, especialmente entre la Vicepresidencia y el equipo más cercano a Milei/Adorni.

La
misa fue un homenaje religioso con fuerte carga simbólica por tratarse del
primer aniversario de la muerte del primer papa argentino.
La
política argentina no faltó: asistieron representantes de casi todos los
sectores, lo que generó cruces y análisis sobre "fotos que unen" (o no) más
allá de las diferencias.
La
ausencia de Villarruel opacó parcialmente el evento y alimentó el debate sobre
internas oficialistas.
En
resumen, el arco político sí dijo presente en Luján (con Adorni y Kicillof como
figuras visibles), pero la baja de último momento de la vicepresidenta se
convirtió en el tema dominante del día.
Es
un nuevo capítulo de las tensiones dentro del gobierno nacional.
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