22 de abril de 2026
La polémica del último Superclásico entre River Plate y Boca Juniors sigue generando repercusiones. Esta vez, quien tomó la palabra fue Héctor Paletta, encargado del VAR en el encuentro, que decidió explicar públicamente su postura sobre la jugada más discutida del partido.
El foco del debate estuvo en la acción final, donde se reclamó un posible penal por un supuesto empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta. Sin embargo, ni el árbitro principal Darío Herrera ni el equipo de videoarbitraje consideraron que la jugada ameritara sanción, lo que desató una fuerte controversia.
Paletta fue contundente al justificar su decisión de no intervenir. Según explicó, no encontró una evidencia clara que justificara revisar la jugada en el monitor. "El criterio es respaldar la decisión de campo cuando no hay un error evidente", sostuvo. En esa línea, remarcó que el contacto existió, pero que no fue suficiente para provocar la caída del defensor, coincidiendo con la apreciación del árbitro principal.
Además, el juez consideró que la reacción del futbolista de River fue exagerada ante un contacto leve, lo que reforzó su postura de no modificar la decisión original. A su vez, reconoció que se trata de una jugada "gris", es decir, una acción abierta a interpretación, donde distintas miradas pueden llevar a conclusiones opuestas.
En ese sentido, explicó que este tipo de situaciones suelen dividir opiniones: mientras algunos consideran que debió sancionarse penal, otros coinciden con la decisión de no cobrar infracción. Para el VAR, la clave está en intervenir únicamente cuando el error del árbitro es claro y evidente, algo que, según su visión, no ocurrió.

El encargado del VAR en el River-Boca respaldó el fallo arbitral, explicó por qué no llamó a revisión y reveló el impacto personal que le generó la controversia.
Más allá del análisis técnico, Paletta también se refirió al impacto personal que le generó la polémica. Contó que recibió amenazas, mensajes agresivos y que incluso su número de teléfono fue difundido, lo que derivó en una situación delicada para él y su entorno familiar. "Fue una situación que me obligó a resguardarme", reconoció.
Ante versiones que ponían en duda su imparcialidad, el árbitro fue tajante: aseguró no ser hincha de ningún club y desestimó cualquier especulación sobre afinidades que pudieran influir en sus decisiones. También cuestionó el tratamiento mediático del caso y consideró que hubo un "exceso" en las críticas recibidas tras el encuentro.
El Superclásico dejó mucho más que fútbol y la jugada final continúa siendo tema de debate. Mientras desde River sostienen que hubo penal, el cuerpo arbitral mantiene su postura y defiende la decisión tomada en el campo. Las declaraciones de Paletta aportan su mirada, pero la discusión sigue abierta en el mundo del fútbol argentino
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