23 de abril de 2026

Política

Política. Causa Cuadernos: Gerardo Ferreyra denunció presiones de Carlos Stornelli y apuntó contra la figura del arrepentido

El empresario y ex vicepresidente de Electroingeniería sostuvo que fue amenazado con ir preso si no aceptaba "arrepentirse". Su testimonio reabrió la discusión sobre cómo se obtuvieron varias declaraciones clave en uno de los expedientes de mayor impacto político y judicial de la Argentina.

La declaración de Gerardo Ferreyra en el juicio oral por la Causa Cuadernos volvió a colocar en el centro de la escena un aspecto decisivo del expediente: el uso de la ley del arrepentido y las condiciones en las que se tomaron algunas de las confesiones y testimonios durante la instrucción. Ante el Tribunal Oral Federal N°7, el empresario aseguró que, antes de ver al juez, fue recibido por el fiscal Carlos Stornelli, quien le planteó una alternativa tajante: colaborar o ir a la cárcel.

Según el relato de Ferreyra, Stornelli le dijo: "Si vos te arrepentís, te vas con tu compañera y tus hijos que están acá en uno de estos pasillos. Si no te arrepentís, lamentablemente vas a tener que ir a la cárcel".

De acuerdo con su testimonio, cuando preguntó de qué debía arrepentirse, el fiscal le respondió: "De haber colaborado" y luego agregó, siempre según su versión, que se refería a haber colaborado con "estos mugrientos", en alusión a la Casa Rosada y al matrimonio Kirchner. Ferreyra sostuvo que rechazó esa insinuación y que, tras ese intercambio, fue esposado y trasladado al penal de Marcos Paz.

Qué dijo Gerardo Ferreyra en el juicio oral por la Causa Cuadernos

En su exposición, Ferreyra buscó desligarse de cualquier maniobra ilegal y afirmó que no tenía "nada de qué arrepentirse". En esa línea, remarcó que no integró "ninguna sociedad ilícita con nadie" y presentó su detención como la consecuencia de haberse negado a convalidar la acusación impulsada por la fiscalía. El planteo no solo apuntó al contenido de la investigación, sino también al modo en que se habría construido parte de la prueba durante 2018.

Su declaración se produjo en una etapa clave del debate oral, en la que comenzaron a desfilar los imputados para ampliar o ratificar sus posturas ante el tribunal. El proceso, que se reanudó este año tras la feria judicial, juzga a 86 acusados -entre ellos Cristina Fernández de Kirchner, ex funcionarios y empresarios- por presunta integración o participación en una estructura de recaudación de sobornos vinculada a contrataciones estatales en áreas como obra pública, energía y transporte.


Qué se debate hoy en la Justicia Federal Argentina

La Causa Cuadernos tiene como base los registros atribuidos a Oscar Centeno, exchofer de Roberto Baratta, además de una serie de declaraciones de imputados colaboradores que fueron centrales durante la instrucción. Precisamente por eso, el testimonio de Ferreyra adquiere relevancia: pone en cuestión uno de los mecanismos que sostuvo buena parte de la arquitectura acusatoria y alimenta los argumentos de las defensas que vienen denunciando irregularidades, presiones y nulidades.

El debate oral atraviesa una fase en la que el tribunal ya rechazó varios planteos preliminares de nulidad y dispuso avanzar con las indagatorias de decenas de imputados. La fiscalía, por su parte, sostiene que debe garantizarse la continuidad del juicio para determinar si existió una asociación ilícita destinada a recaudar dinero de empresas beneficiadas por contratos con el Estado entre 2003 y 2015.

El peso político y judicial de la declaración de Ferreyra

La intervención de Ferreyra no fue una declaración más. En términos judiciales, porque introdujo una acusación directa contra el fiscal Stornelli en pleno desarrollo del juicio. En términos políticos, porque reactivó una de las críticas más persistentes contra la Causa Cuadernos: que parte del expediente habría sido impulsado mediante un esquema de coerción sobre empresarios y exfuncionarios para obtener confesiones incriminatorias.

La figura de Ferreyra, además, tiene un peso particular dentro del expediente. En 2018 ya había quedado envuelto en las indagatorias derivadas del caso y, a diferencia de otros empresarios, no se acogió al régimen del arrepentido. En aquel momento, distintas coberturas periodísticas consignaron que fue trasladado a Marcos Paz, mientras otros imputados optaban por declarar como colaboradores para mejorar su situación procesal.

Causa Cuadernos: una declaración que impacta sobre el corazón del expediente

Más allá de lo que finalmente resuelva el tribunal, la exposición de Ferreyra golpea sobre uno de los núcleos más sensibles de la causa. Si la validez de los testimonios obtenidos bajo el régimen del arrepentido queda bajo sospecha, también se tensiona una parte central de la construcción probatoria de un juicio que ya es considerado uno de los más grandes de la historia judicial argentina reciente.

En ese marco, la declaración del exdirectivo de Electroingeniería no solo buscó defender su propia posición procesal. También funcionó como una impugnación política y jurídica a la forma en que se edificó la investigación durante los primeros meses del expediente. Y dejó instalada una pregunta de fondo que seguirá atravesando el debate en la Justicia Federal Argentina: si la búsqueda de verdad puede sostenerse cuando uno de los acusados afirma que fue llevado a elegir entre una confesión y la prisión.

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