25 de abril de 2026

Economía

Economía. La industria argentina opera al 54,6% de su capacidad y advierten por el nivel más bajo en 14 años

El uso de la capacidad instalada volvió a caer en febrero y expuso una fuerte capacidad ociosa en fábricas. Textiles, automotrices, caucho, plástico y metalmecánica aparecen entre los rubros más golpeados por la baja demanda y la competencia externa.

La industria manufacturera argentina atraviesa un escenario de fuerte debilidad: la utilización de la capacidad instalada cayó al 54,6% en febrero, por debajo del 58,6% registrado en el mismo mes del año anterior. El dato confirma que casi la mitad del potencial productivo permaneció ocioso y refleja uno de los niveles más bajos de los últimos 14 años.

El indicador muestra una actividad fabril deprimida, con realidades muy distintas entre sectores, pero con un denominador común: buena parte del entramado productivo opera con menor intensidad, líneas interrumpidas y ajustes en los ritmos de trabajo. La falta de consolidación de la demanda interna y el avance de importaciones más baratas aparecen como factores centrales del deterioro.

La industria opera en "modo supervivencia"

El economista de Analytica, Claudio Caprarulo, describió que el sector atraviesa un escenario de "modo supervivencia", con niveles de producción que no se registraban desde 2009, excluyendo el año 2024.

La caída en el uso de la capacidad instalada es prácticamente transversal, aunque el mapa sectorial muestra comportamientos muy dispares. Mientras algunos rubros conservan dinamismo, otros funcionan con niveles comparables a los registrados tras la crisis de la convertibilidad.

En ese contexto, la debilidad industrial se convierte en una señal económica de fondo para Argentina, porque expone problemas de consumo, competitividad, costos y decisiones empresariales vinculadas a la producción local.

Refinación de petróleo, la excepción dentro del mapa industrial

La principal excepción dentro del sector manufacturero es la refinación de petróleo, que opera por encima de su promedio de los últimos 10 años y mantiene una tendencia creciente.

Según los datos del Indec, esta rama alcanzó una utilización de sus instalaciones del 88,9%, impulsada por el dinamismo del sector energético. Se trata del único rubro que muestra niveles cercanos a los máximos de principios de los 2000.

El contraste con el resto de la industria es fuerte. Mientras la energía sostiene buenos indicadores, los sectores más vinculados al mercado interno y a la construcción exhiben caídas profundas.

infografia

Construcción, textiles y automotrices entre los sectores más afectados

Los rubros ligados a la construcción aparecen entre los más golpeados. Los productos minerales no metálicos, especialmente arcilla y cerámica, operan 47,3% por debajo del promedio del primer bimestre entre 2016 y 2023.

La metalmecánica también muestra una fuerte contracción, con un nivel 22,8% inferior a esa referencia. En paralelo, los sectores más expuestos a la apertura comercial enfrentan retrocesos más marcados.

El rubro de caucho y plástico registra niveles 64,2% inferiores al promedio 2016-2023, con impacto directo de la caída en la producción de neumáticos. En tanto, los productos textiles se ubican 44% por debajo de ese nivel y en febrero marcaron una utilización de apenas 39,9%.

Automotrices: suben los patentamientos, pero cae la producción local

El sector automotor muestra uno de los desbalances más visibles del escenario actual. Aunque los patentamientos alcanzan niveles máximos desde 2018, la producción local no acompaña ese movimiento.

Más del 80% de los registros mensuales corresponde a vehículos importados, mientras que el crédito prendario cayó en cuatro de los últimos cinco meses. En ese marco, la producción de vehículos acumula una baja del 13,2% desde junio.

El uso de la capacidad instalada en la industria automotriz fue de apenas 38,9% en febrero, un nivel que refleja la tensión entre ventas, importaciones y fabricación nacional.

infografia

Empresas que importan más y producen menos

El economista Lorenzo Sigaut Gravina, de Equilibra, definió el nivel de utilización fabril como "muy bajo" y remarcó que el 54,6% implica que la industria opera apenas por encima de la mitad de su capacidad.

Según su análisis, existe una estructura escalonada: refinación de petróleo cerca del 90%, papel y cartón y sustancias químicas en torno a dos tercios de su capacidad, industrias metálicas básicas y alimentos cerca del 60%, y luego los rubros más afectados, como textil, automotriz, caucho, plástico y metalmecánica.

Desde Abeceb, la economista Natacha Izquierdo explicó que el indicador refleja cambios en las decisiones empresariales, con compañías que optan por importar productos en lugar de sostener líneas de producción local. Ese giro profundiza la capacidad ociosa y amplía la brecha entre ventas y producción.

"Las empresas mantienen niveles de comercialización, pero reducen su actividad industrial, lo que impacta directamente en el uso de la capacidad instalada", señaló Izquierdo.

Proyecciones para la industria en 2026

Hacia adelante, los analistas prevén una recuperación limitada, moderada y muy heterogénea. Izquierdo advirtió: "Hacia adelante, vamos a encontrar que va a seguir habiendo un descalce entre producción y ventas, pero entendemos que la industria manufacturera, si bien en los primeros meses de 2026 acumula ya 6% caída, el panorama es muy heterogéneo entre las ramas, y lo que nosotros vemos es una recuperación moderada del 1% y muy selectiva".

La economista agregó que los sectores con mejores perspectivas son refinación de petróleo y productos químicos, mientras que los más golpeados siguen asociados a bienes de consumo durable, vehículos, maquinaria, equipos y textiles.

Caprarulo también anticipó posibles mejoras en actividades vinculadas a minerales no metálicos, metalmecánica e insumos básicos, en caso de que avancen proyectos asociados a incentivos y una eventual reactivación de obra pública mediante concesiones.

Sin embargo, el panorama sigue condicionado por los costos en dólares, la presión fiscal, la apreciación cambiaria, el avance de importaciones y la falta de una recuperación sostenida de la demanda interna.

"Mientras no se consolide una recuperación sostenida de la demanda interna y de la competitividad sectorial vía reducción de la carga impositiva, difícilmente se observe una mejora sustancial. En el contexto actual, incluso sectores con ventajas competitivas reales encuentran dificultades para sostener sus niveles de producción", advirtió el economista de Analytica.

El impacto económico de la capacidad ociosa

El bajo uso de la capacidad instalada no solo refleja la situación actual de las fábricas, sino que también anticipa los límites de una recuperación industrial rápida. Con plantas funcionando a media máquina, empresas que reemplazan producción local por importaciones y ramas completas afectadas por la baja demanda, el rebote podría concentrarse en pocos sectores.

Para el Gobierno, el dato representa un desafío económico y político: la estabilización macroeconómica necesita traducirse en mayor actividad, empleo industrial y consumo interno para que la mejora llegue al entramado productivo. Hasta ahora, la foto muestra una recuperación parcial, desigual y con fuerte presión sobre sectores sensibles.

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Subscribite para recibir todas nuestras novedades