25 de abril de 2026
El último balance cambiario del BCRA mostró una salida récord por utilidades y dividendos, impulsada por cambios normativos y pagos de sectores como energía y minería. Pese al fuerte saldo comercial, la cuenta corriente cerró con déficit.
La cuenta corriente cambiaria volvió a mostrar números negativos en marzo, pese a un mes con exportaciones récord y bajo impacto relativo del turismo. El dato más relevante del informe del Banco Central fue el salto en los pagos de utilidades y dividendos, que alcanzaron los USD 869 millones, una cifra récord para el período.
El movimiento se explica por el cambio normativo que habilitó a empresas con accionistas no residentes en la Argentina a acceder al mercado de cambios para girar dividendos al exterior. Aunque la medida había sido anunciada un año atrás, su efecto comenzó a verse con mayor fuerza ahora, ya que aplica sobre balances iniciados en 2025.
El rubro de utilidades y dividendos desplazó al turismo como principal explicación de la salida de capitales en el balance cambiario de marzo. Las mayores transferencias provinieron de sectores con fuerte dinamismo económico, especialmente energía y minería.
Según los datos conocidos, las empresas energéticas giraron al exterior USD 406 millones, mientras que las compañías mineras enviaron USD 132 millones. Ambos sectores aparecen entre los más favorecidos por la recuperación de la actividad y por el interés inversor en áreas estratégicas vinculadas a exportaciones.
El nuevo régimen cambiario permitió que estas firmas avanzaran con pagos pendientes o programados hacia accionistas del exterior, en una dinámica que empieza a impactar sobre el flujo de divisas de la economía argentina.
Además del cambio normativo sobre dividendos, otro factor que infló el rubro fue la posibilidad de girar dólares al exterior para quienes suscribieron el Bopreal desde la serie 3 en adelante.
Ese bono, emitido por el BCRA, fue diseñado como una herramienta para resolver la deuda comercial acumulada por importadores durante la gestión anterior, cuando la escasez de reservas impedía acceder al mercado oficial para cancelar operaciones de comercio exterior.
En marzo también se registraron pagos netos de intereses por USD 444 millones, aunque con una participación relativamente baja del sector público. De ese total, USD 205 millones estuvieron vinculados a intereses por deuda del sector privado.

El dato llamativo es que el rojo se produjo en un mes con fuerte ingreso de dólares por comercio exterior. Las exportaciones alcanzaron un récord de USD 8.645 millones, mientras que la salida por turismo y servicios fue más baja que en otros períodos recientes.
Aun así, la cuenta corriente cambiaria terminó con un déficit de USD 88 millones. Se trata de un monto reducido si se lo compara con el saldo negativo de USD 2.276 millones registrado en octubre pasado, cuando la incertidumbre política y la tensión cambiaria impulsaron la cobertura en dólares de ahorristas, empresas e inversores.
El dato deja una señal relevante para la política económica: incluso con un buen desempeño comercial, la normalización de pagos al exterior puede presionar sobre el balance cambiario si no es compensada por nuevos ingresos de divisas.
En el rubro servicios, estructuralmente deficitario para la Argentina, se registró un rojo de USD 522 millones. Los turistas argentinos gastaron USD 780 millones en viajes y pasajes, parcialmente compensados por los USD 387 millones que ingresaron por turistas extranjeros.
La cifra fue relativamente baja por la caída estacional asociada a la temporada baja. Sin embargo, ese comportamiento podría revertirse durante las vacaciones de invierno, con un incentivo adicional por el Mundial de fútbol que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.
El informe del BCRA también destacó que el 70% de los consumos con tarjeta realizados por turistas argentinos en el exterior son luego cancelados por los propios clientes con ahorros en dólares. Por eso, ese monto no necesariamente implica una pérdida directa de reservas del Banco Central.
Los otros servicios pagos en divisas, conocidos popularmente como "dólar Netflix", sumaron USD 244 millones. Los fletes y seguros alcanzaron USD 114 millones, mientras que las compras directas de bienes vía courier, asociadas al llamado "dólar Shein", llegaron a USD 98 millones.
El crecimiento de las compras vía courier aparece como un dato a seguir en los próximos meses. Economistas advierten que este rubro podría ganar protagonismo si se profundiza el encarecimiento de los bienes locales medidos en dólares.
Desde comienzos de año hasta fines de marzo, la cotización del dólar oficial cayó 4,2%, mientras que los precios en pesos subieron 9,48%. Eso implica que los bienes argentinos se encarecieron en dólares y que los productos importados se volvieron relativamente más baratos frente al mercado local.
En ese contexto, quienes tienen ingresos en pesos pueden encontrar cada vez más incentivo para comprar productos importados, especialmente si el tipo de cambio oficial continúa rezagado frente a la inflación.

Otro punto destacado del balance cambiario fue el bajo nivel de compra de dólares por parte de los ahorristas en el sistema bancario. La adquisición de billetes "sin fines específicos" totalizó USD 1.782 millones, la cifra más baja del último año, con excepción de noviembre.
Cuando se depura ese número del gasto en pasajes y consumos con tarjeta, el ahorro neto en el sistema financiero queda en torno a USD 600 millones. A eso se suma un egreso adicional de USD 100 millones como formación de activos externos, lo que habitualmente se denomina fuga de capitales.
Para el Gobierno, esta calma cambiaria está vinculada con una recuperación de la demanda de pesos. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, sostuvo en varias oportunidades que la demanda de dinero comenzó a recomponerse, una lectura que el oficialismo asocia con menores compras de dólares y presión bajista sobre la cotización.
Funcionarios del equipo económico remarcan que, si el Banco Central no estuviera comprando en el mercado un promedio diario superior a USD 100 millones, el tipo de cambio podría ubicarse incluso por debajo del nivel actual de $1.375.
La apuesta oficial es que la fortaleza del peso se mantenga en los próximos meses por el ingreso de divisas de la cosecha gruesa, el impacto de mejores precios sobre exportaciones petroleras y la emisión de deuda privada.
Los analistas prevén que, con ese flujo extraordinario de dólares, la cuenta corriente podría volver a terreno positivo. Sería una situación que no se observa desde septiembre, cuando Caputo dispuso la suspensión transitoria de retenciones a la exportación para reforzar las reservas del BCRA.
Pese al optimismo oficial, algunos economistas advierten que la mayor oferta de divisas no necesariamente implicará una caída sostenida de la demanda de dólares. Por el contrario, señalan que una profundización del atraso cambiario podría incentivar compras si el mercado empieza a percibir que el dólar quedó "barato".
Desde una mirada más técnica, esos analistas plantean que la propia oferta de dólares puede alimentar la demanda. En meses de fuerte ingreso de divisas, los productores que liquidan exportaciones suelen volver al mercado para cubrir obligaciones dolarizadas, comprar maquinaria o adquirir insumos para una nueva campaña.
Ese antecedente ya se observó en septiembre pasado, cuando la eliminación transitoria de retenciones buscó estimular la liquidación de unos USD 7.000 millones del sector agroexportador. La pregunta ahora es si el ingreso esperado de dólares alcanzará para sostener la calma cambiaria sin generar una nueva ola de dolarización privada.
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