27 de abril de 2026
El proyecto del oficialismo para modificar el sistema electoral abrió diferencias con mandatarios dialoguistas. La discusión impacta en el armado político rumbo a 2027 y en la negociación legislativa del Gobierno.
La reforma electoral que impulsa Javier Milei empezó a encontrar resistencias en el Congreso antes de su tratamiento formal. El punto más sensible es la eliminación definitiva de las PASO, una medida que genera dudas no solo en la oposición, sino también entre gobernadores que suelen acompañar al Gobierno en votaciones clave.
El debate excede la discusión técnica sobre el sistema de primarias. Detrás del proyecto aparece la disputa por el armado electoral de 2027, donde tanto la Casa Rosada como los jefes provinciales buscarán ordenar candidaturas, alianzas y estrategias territoriales.
La suerte de la iniciativa estará atada, en buena medida, al comportamiento de las provincias que utilizan primarias en sus comicios locales. Entre ellas aparecen Mendoza, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires, CABA, Santa Fe y Catamarca.
El oficialismo espera contar con respaldo de mandatarios aliados como Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, quienes mantienen vínculos políticos con La Libertad Avanza en sus distritos. Sin embargo, otros gobernadores dialoguistas empezaron a marcar distancia y pusieron en alerta a la Casa Rosada.
Uno de los casos más sensibles es el de Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán, que suele acompañar al oficialismo en el Congreso. El mandatario cuestionó el proyecto y sostuvo que el Gobierno "está intentando hacerse un traje a medida en materia electoral".

Jaldo fue uno de los primeros mandatarios aliados en expresar reparos públicos. El tucumano advirtió que la Casa Rosada "mandó no solo la eliminación de las PASO sino un conjunto de medidas. Vienen por la eliminación definitiva de las PASO".
Para el gobernador, las primarias son "una herramienta de ordenamiento dentro de los partidos políticos", porque permiten que "cualquier ciudadano de la provincia que quiera ser candidato legítimamente se puede presentar y competir dentro de su espacio".
Además, consideró que eliminarlas perjudica a todas las fuerzas políticas, "pero fundamentalmente de los ciudadanos porque votan y quieren participar por lo que hay que darle herramientas que son las Primarias".
La postura de Jaldo preocupa al oficialismo porque el mandatario tiene influencia sobre legisladores nacionales de Tucumán, entre ellos las senadoras Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, además de diputados que pueden ser decisivos en una votación ajustada.
Otro dirigente clave es Raúl Jalil, gobernador de Catamarca, quien evitó dar un respaldo explícito a la reforma. El mandatario sostuvo: "Hay que ver esta discusión política que está introduciendo el tema de las PASO, a ver si conviene o no nos conviene".
Jalil también remarcó que "las discusiones políticas deben darse dentro de los partidos políticos", una definición que deja abierta la negociación, pero marca distancia frente a una eliminación directa del sistema.
En Santa Fe, el escenario también es complejo. El gobernador Maximiliano Pullaro lidera una coalición amplia que incluye al PRO, la Unión Cívica Radical y el socialismo. Ese distrito fue pionero en la implementación de primarias y mantiene vigente el sistema, por lo que la propuesta de Milei genera tensiones internas.
En Córdoba, Martín Llaryora evita definiciones tajantes y deja margen a sus legisladores. En despachos provinciales bajan el tono de la discusión y señalan que "hay varios temas a analizar, pero vamos sin apuro".
En medio de la discusión, la UCR planteó una salida intermedia: transformar las PASO en PAS, es decir, primarias abiertas y simultáneas, pero sin obligatoriedad para los votantes.
La iniciativa fue presentada por el senador Eduardo Vischi, cercano al gobernador correntino Juan Pablo Valdés. La propuesta busca preservar una instancia de competencia interna sin mantener el carácter obligatorio del sistema actual.
Dentro de Provincias Unidas, espacio que reúne a legisladores de Córdoba, Santa Fe y Corrientes, también hay reparos a la eliminación lisa y llana de las PASO. En ese sector consideran que "es un sistema que se puede mejorar, incluso pensar que no sean obligatorias, pero eliminarlas no es el camino".
El bloque entiende que las primarias permiten ordenar la oferta electoral y evitar que las candidaturas se definan únicamente en acuerdos cerrados entre dirigentes.

El ministro del Interior, Diego Santilli, tendrá un rol central en la negociación. El funcionario prepara una nueva recorrida por las provincias para reunir apoyos y acercar posiciones con los gobernadores.
La metodología ya le dio resultados al oficialismo en otras discusiones legislativas, como el Presupuesto 2026, la reforma laboral y cambios en la ley de glaciares. Sin embargo, la reforma electoral toca intereses directos de los mandatarios provinciales y puede encontrar una resistencia más transversal.
La Casa Rosada analiza además una estrategia electoral para 2027 que contemple candidatos de baja intensidad en distritos aliados, con el objetivo de no afectar los planes reeleccionistas de gobernadores que garanticen votos clave en el Congreso.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, también se diferenció de la postura libertaria. Aunque compitió en unidad con La Libertad Avanza, defendió el valor de las primarias como mecanismo de selección política.
"Es una buena manera de dirimir de cara a la sociedad. Si todos los costos gastos de la democracia los analizamos como un gasto puro, entonces podemos llegar a la conclusión de que ni votemos", afirmó.
Su posición suma otro foco de tensión para el oficialismo, ya que la Ciudad de Buenos Aires es uno de los distritos donde las PASO forman parte del esquema electoral.
La discusión por las PASO no aparece aislada. Forma parte de una disputa más amplia por las reglas de juego electorales de cara al próximo ciclo político.
Para el Gobierno de Javier Milei, avanzar con la reforma permitiría simplificar el calendario y reducir costos, pero también modificaría el modo en que se ordenan las candidaturas dentro de los partidos y coaliciones.
Para los gobernadores, en cambio, el sistema de primarias puede funcionar como una herramienta de equilibrio interno, contención territorial y legitimación de liderazgos. Por eso, incluso sectores dialoguistas que acompañan al oficialismo en reformas económicas o institucionales podrían mostrarse más cautelosos ante una modificación de alto impacto político.
El tratamiento en el Congreso será una nueva prueba para la capacidad de negociación de la Casa Rosada. Si el oficialismo no logra ordenar a sus aliados provinciales, la reforma electoral podría convertirse en un frente de conflicto antes de llegar al recinto.
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