2 de mayo de 2026
El Tesoro buscará renovar compromisos en pesos y seguir colocando Bonares para cubrir pagos de deuda. Analistas advierten que junio, agosto y diciembre tendrán vencimientos mucho más exigentes.
El Gobierno Nacional enfrenta en mayo vencimientos de deuda en pesos por $6,9 billones y buscará sostener la estrategia de renovación por encima del 100%, mientras intenta extender el perfil de pagos hacia 2028 y 2029. El objetivo del equipo económico es ganar tiempo, absorber liquidez y mantener ordenado el frente financiero.
La licitación llega después de varios meses en los que el Tesoro logró refinanciar más de lo que vencía. Sin embargo, el calendario de los próximos meses aparece más exigente y obliga al Ministerio de Economía a combinar instrumentos en pesos con nuevas colocaciones de bonos en dólares.
Mayo se presenta como un mes relativamente más manejable frente a los compromisos que se aproximan. Según la consultora Equilibra, los vencimientos de junio alcanzan los $14,8 billones, mientras que en agosto trepan a $14,9 billones.
El mayor desafío aparece hacia fin de año. Diciembre se perfila como un mes complejo, con vencimientos en torno a los $20 billones, un volumen que exigirá mayor capacidad de renovación y coordinación entre el Tesoro y el Banco Central.
En ese contexto, el Gobierno buscará mantener altos niveles de rollover para evitar tensiones en el mercado de pesos y seguir estirando la curva de deuda.
En la última licitación de abril, el Tesoro consiguió un rollover del 102,2%, el cuarto consecutivo por encima del 100%. Aunque fue un resultado positivo, también fue el nivel más bajo desde el 25 de febrero.
Ese llamado permitió obtener financiamiento neto por unos $200.000 millones, una cifra acotada pero suficiente para reforzar la señal de continuidad en la estrategia oficial.
La clave para el equipo de Luis Caputo será sostener esa dinámica en un mercado que empieza a mirar no solo el calendario inmediato, sino también la concentración de vencimientos de la segunda mitad del año.

El programa de colocación de letras del Tesoro no responde únicamente a necesidades de financiamiento. Para varios analistas, está cada vez más alineado con el esquema de compras de dólares del Banco Central.
En la práctica, cuando el BCRA compra divisas emite pesos. Luego, el Tesoro absorbe parte de esa liquidez mediante licitaciones de deuda. Así, el Ministerio de Economía funciona como una suerte de "muleta" para retirar pesos excedentes del mercado.
El mecanismo ayuda a sostener la estabilidad cambiaria y a evitar que la mayor cantidad de pesos presione sobre la inflación o sobre los dólares financieros. Pero también aumenta la dependencia del programa respecto del humor del mercado y de la capacidad de renovar vencimientos.
La dinámica entre el Banco Central y el Tesoro tiene beneficios de corto plazo, pero también riesgos. Con una actividad económica débil y el consumo en baja, la demanda de dinero sigue limitada y no alcanza para absorber por sí sola la liquidez generada por la compra de dólares.
Por eso, el Gobierno necesita que el mercado siga aceptando instrumentos del Tesoro. Si la demanda por deuda en pesos se debilita o aparecen shocks políticos, el esquema podría enfrentar más presión.
Desde una mirada económica, la estrategia funciona mientras haya confianza suficiente para renovar vencimientos, sostener tasas atractivas y evitar una dolarización brusca de carteras. El margen de maniobra, sin embargo, puede volverse más estrecho a medida que se acerquen los vencimientos más grandes del año.
Equilibra destacó que, en el último llamado, la demanda volvió a concentrarse en instrumentos de tasa fija de corto plazo. La nueva LECAP a 43 días reunió el 61% de lo adjudicado, la mayor proporción de tasa fija desde el 11 de febrero.
Además, el plazo mínimo fue el más corto desde mediados de enero. El instrumento cortó a una tasa del 2,1% TEM, en línea con lo observado en el mercado secundario.
El dato muestra que los inversores prefieren mantener duración corta, una señal de cautela frente al escenario de tasas, inflación y expectativas cambiarias.
Además de la deuda en pesos, el Gobierno sigue colocando Bonares para atender pagos en moneda extranjera. En el tramo dólar, el AO27 alcanzó el tope de emisión de US$350 millones en primera vuelta y US$100 millones en segunda, con una tasa del 5,04% nominal anual.
El AO28, en cambio, completó la primera vuelta por US$350 millones, pero en la segunda solo captó US$48 millones sobre un máximo de US$100 millones, con una tasa del 8,44%.
Entre ambos instrumentos, el Gobierno ya emitió más de US$2.250 millones, una señal de que el financiamiento en dólares se volvió parte central de la estrategia para administrar vencimientos y reducir presión sobre las reservas.
El manejo de la deuda en pesos y la colocación de bonos en dólares será una prueba central para el equipo económico durante los próximos meses. El resultado de mayo puede servir para sostener la calma financiera, pero los vencimientos de junio, agosto y diciembre exigirán una mayor capacidad de coordinación.
Para el Gobierno de Javier Milei, renovar por encima del 100% permite evitar emisión directa, absorber liquidez y fortalecer el programa de acumulación de reservas del Banco Central. Pero el esquema también depende de que no haya sobresaltos políticos ni cambios bruscos en las expectativas del mercado.
El desafío será estirar plazos sin convalidar tasas demasiado altas y, al mismo tiempo, mantener suficiente demanda por instrumentos públicos. En un contexto de actividad débil, baja demanda de dinero y calendario financiero cargado, el rollover seguirá siendo una de las variables más sensibles del programa económico.
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