2 de mayo de 2026
Los envíos automáticos de Nación crecieron 28% nominal en abril, pero quedaron por debajo de la inflación. La baja en Ganancias, IVA e impuestos internos golpeó los recursos de las provincias y CABA.
Las transferencias automáticas de Nación a las provincias y la Ciudad de Buenos Aires volvieron a caer en términos reales durante abril. Según estimaciones privadas, el Gobierno nacional giró $5,584 billones por coparticipación, leyes especiales y compensaciones, frente a los $4,362 billones enviados en el mismo mes del año pasado.
El aumento nominal fue del 28%, pero al descontar la inflación del período se transformó en una baja real de entre 3,2% y 3,3%. El dato mantiene la presión sobre las cuentas provinciales, en un contexto de menor recaudación tributaria y fuertes restricciones fiscales.
Si se analiza exclusivamente la Coparticipación Federal, sin incluir leyes complementarias ni compensaciones, la baja real fue aún mayor. De acuerdo con el IARAF, esos envíos habrían descendido 3,6% real interanual.
El informe señala que la caída de la coparticipación neta en abril se explica principalmente por el menor rendimiento real de los principales impuestos que integran la masa coparticipable.
Según la información de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, la recaudación del Impuesto a las Ganancias mostró una baja real interanual del 2,4%, mientras que el IVA también registró una variación negativa, del 3,3%.
En conjunto, la recaudación de IVA y Ganancias tuvo una caída real interanual del 2,9%. Sin embargo, el retroceso de los impuestos internos, estimado en torno al 20%, profundizó el impacto sobre la coparticipación neta.
Esa combinación llevó a que la coparticipación neta registrara una variación negativa de aproximadamente 3,7% en abril.
El dato es relevante porque los recursos automáticos son una de las principales fuentes de financiamiento de los gobiernos provinciales. A diferencia de las transferencias discrecionales, estos fondos llegan por mecanismos establecidos y resultan clave para cubrir gastos corrientes, salarios, servicios públicos y obra local.

El deterioro no se limita a abril. Según Politikon Chaco, el primer cuatrimestre del año cerró con transferencias automáticas a provincias y CABA por $21,9 billones, lo que implica una caída real del 5,7% frente al mismo período de 2025.
La comparación histórica también muestra un retroceso. Los recursos quedaron por debajo de los niveles registrados en igual período de 2023, con una baja del 12,8%, de 2022, con un retroceso del 14,1%, y de 2021, con una caída del 11,4%.
Solo se ubicaron por encima del primer cuatrimestre de 2024, con una mejora real del 7,7%.
Dentro de los componentes del esquema de envíos automáticos, la Coparticipación Federal cayó 7,3% real en el acumulado del primer cuatrimestre. En cambio, las leyes especiales crecieron 11,3% y la Compensación del Consenso Fiscal avanzó 15,3%.
Estos dos últimos componentes ayudaron a contener parcialmente la caída general, aunque no alcanzaron para revertir el resultado negativo del período.
Medido a precios actuales, la baja acumulada representa una pérdida de $1,394 billones para el conjunto de provincias y CABA en los primeros cuatro meses del año.

La caída de la coparticipación se produce en un momento de alta tensión fiscal entre el Gobierno nacional y los mandatarios provinciales. La administración de Javier Milei mantiene una política de fuerte control del gasto, mientras los gobernadores enfrentan menores recursos reales y mayores demandas locales.
El impacto puede ser especialmente sensible en provincias con menor margen fiscal propio, donde la coparticipación representa una parte central de los ingresos totales.
Desde una mirada política, la pérdida de recursos automáticos puede condicionar la relación entre la Casa Rosada y los gobernadores en el Congreso, donde el oficialismo necesita acuerdos para sostener su agenda legislativa. Menores fondos reales pueden endurecer las negociaciones por obras, deudas provinciales, cajas previsionales y compensaciones pendientes.
El desempeño de la coparticipación depende directamente de la evolución de impuestos clave como IVA y Ganancias. Por eso, la caída real de ambos tributos refleja no solo un problema fiscal, sino también señales sobre el nivel de actividad, consumo e ingresos.
Si la recaudación no recupera dinamismo en los próximos meses, las provincias podrían enfrentar mayores dificultades para sostener sus presupuestos, especialmente en áreas como salarios estatales, salud, educación, seguridad e infraestructura.
En ese escenario, la discusión fiscal volverá a ocupar un lugar central en la agenda política. Para Nación, sostener el equilibrio de las cuentas públicas es una prioridad. Para las provincias, el desafío será administrar recursos reales más bajos sin profundizar conflictos internos ni deteriorar servicios básicos.
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